Los analistas coincidieron ayer en que los grandes responsables de la estampida fueron el sector energético, que se vio arrastrado por una nueva caída del precio del petróleo, y por el sector sanitario. Los nuevos signos de debilidad del gigante asiático, donde los beneficios de sus principales industrias cayeron un 8,8% en agosto, impactaron en las materias primas: el barril de Texas cerró por debajo de 45 dólares y el de Brent, por debajo de 48 dólares. Nueva York se sumó así a la oleada de ventas al otro lado del Atlántico donde las principales bolsas cerraron con fuertes descensos: París -2,76%; Londres -2,46% y Fráncfort -2,12%.
Al margen de las dudas procedentes del exterior, los operadores en Wall Street continúan sin tener claro cuándo anunciará la Fed la primera suba de las tasas de interés desde el estallido de la crisis financiera de 2008. Ni siquiera las ventas millonarias de Apple de su último modelo de iPhone, con 13 millones de dispositivos en su primer fin de semana, ayudaron a frenar la incertidumbre y sus acciones bajaron casi un 2%. La única noticia positiva vino de la mano de Alcoa, que anunció que se escindirá en dos empresas independientes en la segunda mitad de 2016 y subió casi un 6%.
| Agencia EFE |


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