La avanzada del comercio electrónico, de la mano de Amazon, es una realidad que preocupa a las principales cadenas de retail del mundo y por supuesto Walmart no es ajena a esta situación, pero su nueva estrategia le está trayendo buenos resultados.
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Actualmente, quienes compran a través de la web de Walmart pueden recibir el pedido cómodamente en casa o también retirarlo en la tienda física de su elección (sin costo extra).
A la par, quienes optan por la segunda fórmula no pueden en ocasiones resistirse a hacer alguna que otra compra adicional (y totalmente espontánea), lo que beneficia a los números finales de la cadena de supermercados.
Durante mucho tiempo la imagen de Walmart estuvo por el suelo, sus productos tenían la fama de baratos (y de mala calidad) y a sus empleados se les presuponía contagiados del virus de la insatisfacción laboral.
Con el último objetivo de restaurar la marchita imagen de Walmart, su presidente McMillon realizó una fuerte inversión en las tiendas del conglomerado estadounidense. Más allá de agasajarlas con un nuevo logo, las reestructuró para hacerlas más amigables a ojos del comprador, que actualmente cuando se adentra en las tiendas de Walmart es agasajado con apetitosas montañas de frutas y verduras frescas.
Además de hacer un lavado de cara a las tiendas de Walmart, McMillon subió dos veces de manera voluntaria el sueldo de sus empleados y equiparlos asimismo con mejor tecnología para prestar así un mejor servicio al cliente.
Durante el segundo trimestre de este año Walmart batió de nuevo las expectativas de los inversores y sus acciones pegaron una fuerte suba en los mercados bursátiles. Entre abril y junio de 2018 la facturación de la compañía creció un 4,2% hasta los u$s127.000 millones. Y su negocio online en Estados Unidos, su patria chica, experimentó un crecimiento del 40%.
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