16 de agosto 2011 - 00:00

Warren Buffett (3o más rico del mundo) pide que le cobren más impuestos

Warren Buffett reconoció que él tiene menos carga en sus ingresos que sus propios empleados.
Warren Buffett reconoció que él tiene menos carga en sus ingresos que sus propios empleados.
Nueva York - La polémica por el déficit fiscal en los Estados Unidos y sobre la mejor manera de financiarlo dio ayer un interesante giro con una columna publicada por Warren Buffett, el tercer hombre más rico del mundo, en The New York Times.

El financista, cuya fortuna alcanza a u$s 50.000 millones según la revista Forbes, pidió ayer a la clase política de su país que deje de beneficiar a los más acaudalados con exenciones fiscales y la instó a aumentarles los impuestos.

«Mientras los pobres y la clase media luchan por nosotros en Afganistán y la mayoría de estadounidenses pasa apuros para llegar a fin de mes, nosotros los megarricos seguimos con nuestras extraordinarias exenciones fiscales», aseguró Buffett en el artículo, titulado «Dejen de mimar a los superricos».

El multimillonario, presidente del conglomerado Berkshire Hathaway, indicó que en el largo debate en el Congreso de EE.UU. para elevar el techo de endeudamiento público, los líderes políticos pidieron un «sacrificio compartido» que, sin embargo, las clases más altas no han tenido que asumir.

Para desatascar esas negociaciones y evitar que EE.UU. entrara en cesación de pagos el 2 de agosto último, los demócratas y el presidente Barack Obama cedieron a la presión de los republicanos y renunciaron a elevar los impuestos sobre las rentas más altas y las más grandes compañías.

«Algunos de nosotros somos gestores de fondos de inversión que ganamos miles de millones de dólares por nuestro trabajo diario, pero se nos permite clasificar nuestros beneficios como intereses devengados», que tienen apenas un 15% de impuestos, dijo Buffett en su escrito.

Con «bendiciones» como éstas, el multimillonario admitió que el pasado año fiscal su declaración de impuestos fue de algo más de u$s 6,9 millones, lo que supuso un 17,4% de sus ingresos, mientras los trabajadores de su firma tributaron entre un 33% y un 41%, con un promedio del 36%.

El apodado «Oráculo de Omaha» por sus certeras previsiones financieras, opinó que «los megarricos pagan un 15% de impuestos sobre sus ingresos, pero prácticamente nada sobre sus salarios», explicó en la nota. Buffett calificó la situación fiscal de su país como «un agravio».

El empresario subrayó que sus amigos multimillonarios son «en general, personas muy decentes. Aman a los Estados Unidos y aprecian la oportunidad que este país les ha dado», por lo que «a muchos no les importaría que les dijeran que tienen que pagar más impuestos, particularmente cuando tantos de sus conciudadanos están sufriendo».

Para corregir esta situación, el multimillonario y conocido filántropo propuso elevar el gravamen sobre las bases imponibles superiores al millón de dólares, «incluyendo por supuesto dividendos y ganancias de capital» y mayores impuestos aún para aquellos estadounidenses que ganen más de diez millones de dólares.

«Mis amigos y yo ya hemos sido mimados lo suficiente por un Congreso amable hacia los millonarios. Ha llegado la hora de que nuestro Gobierno se ponga serio sobre el sacrificio compartido», reclamó.

Su cuestionamiento se produce de hecho en momentos en que los doce miembros de un comité bipartidista especial del Congreso se disponen a comenzar las negociaciones para reducir el déficit que fueron acordadas como parte de un pacto para elevar el techo de la deuda a comienzos de mes. La mitad de este comité está conformado por miembros de la oposición republicana, que rechaza categóricamente cualquier suba de impuestos a las empresas y los más ricos del país -tal como exige el gobierno de Obama- aduciendo que esto perjudicaría la creación de empleos.

El inversor, promotor junto al fundador de Microsoft Bill Gates de la iniciativa «Giving Pledge» (Promesa de Dar) para que los más pudientes del país se comprometan a donar buena parte de su fortuna a fines filantrópicos, también refutó con contundencia en su columna el debate sobre la relación entre los impuestos y la creación de empleo.

«A aquellos que argumentan que alícuotas más altas dañan la creación de empleo, les recordaría que entre 1980 y 2000 fueron creados casi 40 millones de puestos de trabajo. Y saben lo que ha pasado desde entonces: menos impuestos y mucha menor creación de empleo».

El artículo disparó numerosas reacciones y polémicas. En una nota publicada ayer en la versión de internet de The Wall Street Journal, el periodista Robert Frank se pregunta si la propuesta de Buffett «realmente ayudará a las finanzas del país». «Sí, pero no tanto como se podría pensar», responde, después de realizar diversos cálculos.

Buffett criticó recientemente a la calificadora Standard & Poors por haber bajado la nota de la deuda de los Estados Unidos, país que, según él, más que una AAA, «merecería una cuádruple A». Acto seguido, S&P redujo también la calificación de su compañía, lo que fue calificado como sugestivo por analistas.

Agencias EFE, ANSA y DPA,

y Ámbito Financiero

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