Una larga historia tiene Willy González en ese amplio territorio que se suele llamar "de fusión". Concretamente, como viene sucediendo en Argentina desde hace tiempo y con grandes referentes, su trabajo parte del folklore y desde allí se expande hacia sonoridades y libertades que juegan en los límites de la ortodoxia, lo que lo lleva a coquetear, no explícitamente, con el jazz. En este su décimo álbum se muestra en trío. Él mismo es el responsable de los bajos acústico y eléctrico de 6 cuerdas. Y el grupo se completa con Federico Siksnys en bandoneón y Abi González en guitarra, a la que agrega su voz para los temas cantados.
El repertorio incluye algunos clásicos: "Tacita de plata" y "La Humilde" de los Hnos. Simón, "Retrato de un pescador" de Ramón Ayala y "Blanco y azul", la bellísima zamba de Eduardo Falú. A eso se agregaron varias composiciones del propio Willy; zambas, bailecitos, chachareras y cuecas. Y hay un par de trabajos compartidos, con Teresa Parodi ("Zamba para Mercedes") y Néstor Soria ("La Máximo Herrera"). "Tamocomoqueremo" es un disco sencillo. Tiene arreglos que permiten una audición relajada. Hay canciones de buena factura. Y las interpretaciones ponen sobre todo el acento en las melodías y su acompañamiento, aunque el bajo de González tiene siempre un fuerte protagonismo. Para amantes del folklore, un álbum moderno que no deja afuera a los más tradicionalistas.
| Ricardo Salton |



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