26 de septiembre 2012 - 00:00

Y los cerdos volarán

Y los cerdos volarán
Pensemos a mediano plazo. Uno de los efectos de la sequía de los EE.UU. y otros países productores de granos ha sido el incremento del precio de los alimentos balanceados. Esto está llevando a una reducción de los stocks de cerdos en torno al 10 por ciento en Inglaterra y otros países europeos, cerca del 3 por ciento en los EE.UU. y un número no revelado en China. Más allá de la obligada suba de precios (no menor al 10 por ciento en dólares) del jamón, la panceta y otros chacinados, que se evidenciará de lleno en no más de ocho meses (la situación con los pollos es similar, pero menos dramática), esto implicaría una importante caída en la demanda de granos para 2014 y el consiguiente efecto sobre los principales abastecedores de soja y maíz.

Un año después vence el compromiso de la Fed de mantener su tasa de referencia en tono al 0 por ciento, lo que sirve para entender por qué Caterpillar (una de las empresas que mejor reflejan los vaivenes de la economía mundial) redujo ayer su proyección de ganancias, citando la debilidad que espera impere en la economía global hasta entonces (es la primera cotizante que se sincera de esta manera).

Con la visión cortoplacista que está teniendo el mercado es más probable que hayan sido las declaraciones del presidente de la Fed de Filadelfia (ve poco probable que el QE3 impulse el crecimiento económico y cree que dañará la credibilidad de la Fed), o las del BCE (no participaría en otra reestructuración griega) lo que contribuyó a que el Dow -a pesar de arrancar en suba hasta pasado el mediodía- retrocediera el 0,75 por ciento a 13.457,55 puntos y que el S&P500 experimentara la mayor baja en tres meses.

Sean la Fed, el BCE, Caterpillar o un cacerolazo, lo importante no es lo que se dice, sino que se diga.

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