Y un día, se bebió

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Luego de 83 años se vendió cerveza en la República de Irlanda en un Viernes Santo

Durante los últimos 83 años, cada Viernes Santo en la República de Irlanda se vivió con la garganta seca. La Iglesia Católica, de fuerte raigambre, insistió que un pueblo que consume hectolitros anuales de alcohol -suele ser del tipo cerveza negra- se tome al menos un día de descanso y reflexión.

Poco atento entonces estuvieron los organizadores de la Magners League, certamen que reúne a equipos de Escocia, Gales y por supuesto Irlanda. Magners es una marca de sidra que compite en trascendencia con la Guinness Premiership en Inglaterra o la Copa Heineken de Europa. Es casi imposible disociar el rugby y el consumo de alcohol, menos en esta sección bien llamada Tercer Tiempo.

El viernes pasado, para una de las principales celebraciones del catolicismo por cuanto se conmemora la muerte de Jesucristo, el rugby logró revertir esa ley seca en la ciudad de Limerick. Había una razón de peso: allí jugaban el local Munster contra su acérrimo rival, Leinster. Los de la provincia contra los capitalinos de Dublín, distantes menos de 200 kilómetros al este. El defensor de la Magners contra el defensor de la Heineken Cup.

El rugby sin cerveza en mano -tanto para los 28.000 hinchas en el mítico estadio de Thomond Park como en los 110 pubs de Limerick- no es lo mismo, se quejaban los fanáticos irlandeses. Y los empresarios no podían dejar pasar lo que suele generar un partido de este nivel.

Los estudios de mercado indican que cada partido de local de Munster genera unos 14 millones de dólares de beneficios para la economía de la ciudad, lo que junto a la presión del público generó un enorme cambio en la vida irlandesa. Tan grande es este partido -el viernes hubo 26 internacionales entre los dos planteles- que pudo doblar a la Iglesia.

Lo cierto es que, cerveza en mano para quienes así lo prefirieron, Leinster estiró su racha ganadora el vencer como visitante al defensor del título de la liga, Munster, por 16-15. El local no había perdido en casa en toda la temporada.

Como escribió un editorialista en el Irish Independent, Munster, pareciera, liberó al resto de la República. Parece inevitable ahora que, si no el año próximo, entonces pronto los pubs en Irlanda estarán abiertos el Viernes Santo.

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