9 de noviembre 2011 - 00:00

Ya era un obstáculo para Italia

Roma - Se trata del final de una particular carrera política. Silvio Berlusconi, Il Cavaliere, quien se estrelló con la desconfianza de los mercados financieros en su gestión, marcaba desde hace 17 años la política italiana.

Antes había asegurado que seguiría «adelante» y que no permitiría que un Gobierno interino «no electo» tome su lugar en Roma. Era el mensaje con el que entró en la última batalla por su supervivencia política en el Parlamento.

Sus rivales se encontraron sin embargo con la mayoría absoluta, por lo menos matemáticamente. Un lastre demasiado relevante para seguir gobernando en tiempos de crisis, como también le dejaría claro el presidente Giorgio Napolitano en su posterior reunión.

Trampa mortal

Un «trámite rutinario» se convirtió así en una trampa mortal para el magnate mediático de 75 años. El informe anual de las cuentas, que ya le había deparado una dura derrota al Gobierno de centroderecha de Berlusconi a mediados de febrero, suele ser una formalidad para los mandatarios.

Todo parecía estar en los últimos tiempos en contra de Il Cavaliere, acostumbrado al éxito de sus tácticas en el pasado. Los mercados financieros reaccionaban con excesiva sensibilidad a los rumores y especulaciones sobre su posible renuncia, sobre todo ya que él mismo era nombrado como el principal motivo para los problemas de credibilidad de Italia.

La crisis empeoró tras la última cumbre del G-20 en el balneario francés de Cannes, cuando los jefes de Estado y de Gobierno de otros países industrializados designaron al Fondo Monetario Internacional «guardián financiero» de Italia. Hasta que todo se convirtió en un callejón sin salida.

Desorientación

Sus colaboradores señalaban que Berlusconi ya no sabía qué hacer. También su socio de Gobierno de la ultraderechista Liga Norte, Umberto Bossi, se distanció de él.

«Los gobiernos son elegidos por el pueblo y no por los mercados financieros», era una de sus justificaciones para negarse a dimitir pese a que las primas de riesgo para los bonos estatales italianos se disparaban a cifras récord.

En los tres años y medio de su Gobierno, sin embargo, Il Cavaliere tuvo que ver cómo su mayoría parlamentaria se iba contrayendo pese a las promesas que hacía a nuevos socios de coalición.

Italia no es el único país mediterráneo de la Unión Europea sacudido por la grave crisis de deuda. España celebra en pocos días sus elecciones anticipadas, mientras Grecia busca un Gobierno de transición y un nuevo primer ministro.

«Traicionado»

Berlusconi recalcó al final que se sentía «traicionado» por gente de su propio partido, el Pueblo de la Libertad, una formación construida especialmente para él. Se hablaba también de una moción de confianza en el Senado sobre las reformas, con las que se pudiera también «descubrir a los traidores».

Al final, sin embargo, llegó la derrota. «El Gobierno ya no cuenta con la mayoría que creíamos tener», apuntó Berlusconi la noche del lunes por la televisión italiana. «Por eso debemos tomar nota en forma realista de esta situación y debemos preocuparnos por la situación de Italia y por lo que acontezca en los mercados financieros», añadió.

Agencia DPA

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