22 de junio 2015 - 00:00

Ya tenemos la oferta, ahora falta que se exprese la demanda

Ya tenemos la oferta, ahora falta que se exprese la demanda
 Con las listas de candidatos presentadas puede decirse que la oferta electoral se ha completado y desplegado en todos la flancos posibles. Ahora falta que la demanda se exprese en las urnas para elegir el producto que mejor le conviene a sus preferencias dada la amplia variedad ofrecida. Analizar la economía de las elecciones a través del tótem de la economía, la oferta y la demanda, y usar las variantes de organización de los mercados dadas por la diferenciación de productos, concentración y posición dominante, etc. es algo atractivo y simple. Puede servir para ilustrar, pero puede ser malo para proyectar si el esquema no representa bien el sistema complejo que está detrás del proceso político electoral. Describir bien algo no alcanza para predecir, de ahí la famosa frase chistosa que dice que lo más seguro para los gurúes es predecir el presente y que eso es lo que hacen. Yo invadí este espacio de análisis hace dos años y antes de las elecciones de 2013 con una nota en Ámbito Financiero ("Marketing y ruido político") argumentando que la competencia se había movido más al envase que al contenido y que después que hablaran las urnas iba a hablar la economía, a fines de 2013 o comienzos de 2014. En parte ésa fue una buena descripción de lo que pasaba en política electoral. En parte fue una mala predicción de lo que vino y justo en la parte económica que se supone que debería ser mi fuerte. Digo en parte porque en realidad sobrevino una minicrisis cambiaria que terminó con una sustancial devaluación en la tercera semana de enero de 2014. Pero en gran parte estuvo mal porque la economía no se deterioró como esa predicción pensaba y la conjunción de devaluación con tasas de interés más altas y acceso marginal al crédito externo permitieron restablecer un pequeño ciclo que le permitió al Gobierno llegar bien políticamente a las elecciones. El presidente del BCRA de entonces fue el responsable de que hoy estemos llegando a la elección general. Fue el economista honesto, el "mini" Remes Lenicov que la Argentina tiene que conseguirse de tanto en tanto para realizar ajustes cambiarios y que hace espacio para que las cosas mejoren. Lo que lleva a la pregunta de quién va a ser el próximo.

La cantidad y calidad política detrás de las listas armadas es una muestra del significativo esfuerzo del Gobierno y de la oposición por alistarse para la batalla que viene pero, más que eso, es el esfuerzo de la clase política argentina de retomar el rol de intermediación política pulverizado con la crisis de la convertibilidad. La baja proporción de miembros de corporaciones (entre ellos los sindicatos y empresarios o sectores productivos) en relación con políticos de carrera es llamativa, como lo es también la interrupción del ascenso -o más bien el retroceso- de figuras mediáticas sean éstas deportivas o farando-culturales. Pero el mapa que deja el armado de la oferta de cara a octubre sugiere otras cosas distintas, o más tendenciales, alejadas de la evolución electoral de corto plazo. Mirando desde arriba el mapa de la oferta vemos por primera vez en muchos años que la oposición dejó el camino de armar una alianza progresista de centroizquierda, como en su momento fue la Alianza, para moverse hacia la centro-derecha. Sea fuera del peronismo o dentro de él. Esto podrá leerse como un posicionamiento electoral o un dominio de la política frente a la economía. Pero yo lo leo más bien como una respuesta política al fin de un ciclo económico que va a consolidarse en los próximos años a medida que la disonancia entre el relato y la economía vaya camino a hacerse insoportable para el electorado. El fundamento de este cambio es en esencia económico y viene en gran parte de las condiciones externas que va a enfrentar la economía en los próximos años y que sólo un reacomodamiento del programa político-económico puede ofrecer. Estamos otra vez entrando en la era en que la economía puede terminar yendo por delante de la política y la habilidad de la clase política -desde CFK para abajo, sea a quién le toque- va a ser mostrar que tiene capacidad para ponerse adelante y afianzar la reconstrucción del proceso de intermediación con la sociedad. Por ahí no lo veremos en octubre, pero es algo que está en camino.

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