16 de abril 2026 - 23:21

Elecciones Perú: Roberto Sánchez y Rafael López Aliaga compiten por entrar al balotaje

Con el 93% de las actas contabilizadas, el único dato firme es el triunfo en primera vuelta de Keiko Fujimori, aunque con un 17% de los votos. La diferencia entre Sanchez y López Aliaga es de apenas siete mil votos.

Sanchez-y-López-Aliaga

Cuatro días después de las elecciones, Perú sigue atrapado en la incertidumbre: la segunda vuelta presidencial del 7 de junio aún no tiene confirmados a sus protagonistas y la posibilidad de un balotaje entre dos candidaturas de ultraderecha o la irrupción de la izquierda en la definición final permanece abierta.

Con el 93% de las actas contabilizadas, el único dato firme es el triunfo en primera vuelta de Keiko Fujimori, aunque con un 17% de los votos. Detrás, la disputa por el segundo lugar se convirtió en una pulseada milimétrica: el congresista de izquierda Roberto Sánchez supera al ultraderechista Rafael López Aliaga por apenas siete mil votos sobre un total de 18,8 millones escrutados. La diferencia es ínfima: 11,97% contra 11,93%.

elecciones en perú
Con el 93% de las actas contabilizadas, el único dato firme es el triunfo en primera vuelta de Keiko Fujimori, aunque con un 17% de los votos. La diferencia entre Sanchez y López Aliaga es de apenas siete mil votos.

Con el 93% de las actas contabilizadas, el único dato firme es el triunfo en primera vuelta de Keiko Fujimori, aunque con un 17% de los votos. La diferencia entre Sanchez y López Aliaga es de apenas siete mil votos.

Actas observadas, denuncias y un resultado en suspenso

En este contexto, ni siquiera el cierre del conteo garantiza una definición clara. El peso de las actas observadas —que al momento representan el 5,83% del total, unos 900 mil votos— podría inclinar la balanza. A eso se suma el 1,1% de actas aún sin procesar, cerca de 200 mil votos adicionales que mantienen abierto el desenlace. El resultado podría terminar resolviéndose en instancias administrativas, con el jurado electoral revisando impugnaciones que podrían demorar varios días.

La tensión política escaló cuando López Aliaga denunció fraude sin presentar pruebas, en paralelo a una retórica cargada de insultos y amenazas contra las autoridades electorales. Su estrategia parece anticipar una eventual judicialización del resultado si queda fuera del balotaje. Sin embargo, las misiones de observación internacional ya descartaron irregularidades en el proceso.

En el fondo, también se libra otra disputa: la del mapa territorial. López Aliaga concentra su caudal en Lima y el voto en el exterior, mientras que Sánchez —siguiendo la lógica que en su momento impulsó a Pedro Castillo— crece en el interior del país, sobre todo en las regiones andinas. El propio Sánchez asegura que su conteo propio, basado en copias de actas, lo ubica en la segunda vuelta y exige respeto por la voluntad popular. En la misma línea, un conteo rápido de Ipsos también lo posiciona por delante.

En paralelo, Fujimori ocultó su deseo de competir contra el otro candidato de la ultraderecha, con quien tendría más opción de ganar, y le ofreció a López Aliaga apoyo para la disputa que se viene en la revisión de actas impugnadas.

Perú transita horas decisivas donde el resultado no solo definirá una elección, sino también el tipo de polarización que marcará la etapa política que viene.

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