14 de agosto 2017 - 08:16

Ying Yang con gobernadores y campaña acotada: las claves del Gobierno hacia octubre

• SE ABRE VENTANA DE CARA A LAS GENERALES PARA RENEGOCIAR ACOMPAÑAMIENTO POLÍTICO Y GOBERNABILIDAD
Impasse y desaceleración hasta fines de agosto. El Presidente y sus ministros reeditarán estratégicas giras por el país con eje en un puñado de distritos.

FIGURAS. Juan Manuel Urtubey (Salta) y Juan Schiaretti (Córdoba), dos de los mandatarios peronistas que obligan al Gobierno a tejer acuerdos de manera permanente.
FIGURAS. Juan Manuel Urtubey (Salta) y Juan Schiaretti (Córdoba), dos de los mandatarios peronistas que obligan al Gobierno a tejer acuerdos de manera permanente.
Rogelio Frigerio, Marcos Peña, María Eugenia Vidal y Mauricio Macri coordinaron anoche una estrategia de ritmo ternario de aquí a octubre con epicentro en el conurbano bonaerense, Córdoba (el mayor triunfo de ayer junto con la Capital Federal), Entre Ríos, y Mendoza.

El voto histórico de Elisa Carrió en la Ciudad de Buenos Aires y las inesperadas victorias en distritos como La Pampa, Neuquén, San Luis y Santa Cruz atizaron la euforia del Presidente, que bajó a la mesa chica del cuartel de Cambiemos una orden concreta y excluyente: mostrar sólo ganadores, porque la elección de octubre no se termina en las PASO de ayer.

Con ese convencimiento, y sin evocación dramática de derrotas en provincias como Salta, Tucumán, La Rioja, San Juan, Misiones, Formosa, Río Negro, Tierra del Fuego y Chubut, el Gobierno buscará aislar la escena bonaerense -que seguirá quedando en manos de Vidal- y concentrará esfuerzos en la nacionalización de la campaña en los próximos dos meses y medio con una desaceleración, sin embargo, en la intensidad de los movimientos hasta septiembre. A la lista de derrotas se sumó Santa Fe, cuyo resultado se dio vuelta a la madrugada.

"No hay que saturar a la gente con la campaña, tenemos que mostrar que hay gestión en todo el país porque ese es nuestro mayor capital. El triunfo del interior es por la marca Cambiemos, la obra pública y el trabajo territorial", leyó anoche un eufórico operador de la estrategia y precisó que el afán del oficialismo estará, sobre todo, en los ocho distritos donde se renueva senador.

Habrá, en el medio, una parada especial en Corrientes. El distrito elige gobernador el 8 de octubre y la Casa Rosada aspira a retener, de la mano de ECO+Cambiemos, el poder de gobierno que encarna hoy el radical Ricardo Colombi. Impedido por la Constitución para buscar un tercer mandato, el mandatario ungió al diputado nacional Gustavo Valdés para sucederlo. En la vereda de enfrente, el peronismo, atomizado en diversas expresiones, reeditará la alianza con el massismo que estrenó -sin éxito- el 4 de junio en la elección a intendente de la capital provincial. El senador nacional Carlos Camau Espínola buscará revancha tras su fallido intento en 2013.

La hoja de ruta no diferirá del trazo que el Presidente y sus ministros siguieron en el camino hacia las PASO, con escalas estratégicas en las provincias que también en 2015 fueron clave para el triunfo de Cambiemos, como Jujuy, Mendoza, Santa Fe y Córdoba. Pese, incluso, a la oscilante relación con los oficialismos de estas dos últimas provincias.

En el Gobierno repiten el mismo mantra. La presencia de Mauricio en las provincias, que cuidará especialmente de agasajar y agradecer el esfuerzo personal de cada uno de los candidatos, y la de Vidal en su territorio, siempre suma.

Desde hoy también se activa otra batalla -anestesiada en cierta medida durante la campaña hacia las primarias- con los gobernadores que hace unos meses detonaron, bajo el paraguas de la denominada "liga peronista", una bomba de tiempo: la puja por los fondos de coparticipación y la resistencia al avance en la Corte Suprema de Justicia de la causa que Vidal encaró para eliminar, con apoyo irrestricto de Macri, el tope al Fondo del Conurbano que le permitiría a Buenos Aires recuperar unos $50 mil millones.

Frente a esa discusión, que anota además otros reclamos como deudas por las cajas previsionales y atrasos en envíos de fondos varios, forzará más que nunca a la Casa Rosada a aplicar una especie de filosofía de ying yang político, para que la presión de los mandatarios no termine dinamitando la necesidad de avanzar con correcciones como la reforma fiscal y, por qué no, la eliminación progresiva hacia 2019 del sistema de elección de ayer, que reabrió el debate sobre su utilidad.

"Hay una fuerte necesidad de diálogo político con muchos de los gobernadores, que no estamos dispuestos a hipotecar el saldo de nuestras cajas frente al avance de Buenos Aires", condicionan desde el núcleo duro de ese cónclave de jefes subnacionales que recobró presencia días atrás en la Casa de Entre Ríos en la Ciudad de Buenos Aires.

En términos de gestos el encuentro no fue menor. "Los gobernadores tienen que respetar la decisión de la Corte", contestaron desde Casa Rosada y recibieron rápidamente una devolución desde el interior: "Que Macri nos convoque, como hizo cuando asumió, para refundar los términos de la relación". Mientras, apuran una reunión con Ricardo Lorenzetti para explicarle los riesgos de un eventual fallo de esa naturaleza.

Es otro equilibrio que deberá lograr Macri desde hoy para mantener en calma a los gobernadores, los competidores más peligrosos de una campaña que todavía no arrancó.

Dejá tu comentario