29 de julio 2011 - 00:00

Zaffaroni, envuelto en un escándalo

Raúl Zaffaroni
Raúl Zaffaroni
El juez de la Corte Suprema Raúl Zaffaroni quedó envuelto en un escándalo a raíz de una denuncia por el presunto funcionamiento de prostíbulos en propiedades a su nombre. Se trata de tres inmuebles que fueron incorporados en una demanda judicial presentada ante la Procuración General de la Nación y de otros dos que serán sumados en los próximos días, dijeron los denunciantes. El magistrado dijo desconocer la identidad de los ocupantes de los quince inmuebles que aseguró tener alquilados.

La denuncia fue presentada por la organización La Alameda, que suele encabezar demandas por talleres clandestinos con trabajo esclavo. Se trata de la ampliación de una presentación que había hecho la entidad en 2009 por la «existencia de más de seiscientos prostíbulos que operaban impunemente» en la Capital Federal.

La presentación alude al supuesto ejercicio de la prostitución en los departamentos ubicados en Vicente López 2217, piso 5º, «19»; Marcelo T. de Alvear 1906, 9º «A», y Paraguay 877, primer piso, todos atribuidos a Zaffaroni. Gustavo Vera, presidente de La Alameda, le dijo a este diario que «en los próximos días habrá una extensión de la denuncia con la incorporación de dos departamentos más» en los que supuestamente se ejercía la prostitución y que pertenecerían al magistrado.

Según Vera, la aparente vinculación surgió de vecinos de los departamentos señalados que lo comunicaron a los denunciantes una vez que la supuesta red de prostíbulos quedó al descubierto a través de notas periodísticas.

«Zaffaroni no puede desentenderse de este asunto. Queremos saber si hubo una negligencia grave por su parte, al desconocer que en sus departamentos funcionaban estos locales, o bien se trata de encubrimiento o hasta de complicidad, en el peor de los casos», agregó el dirigente. Vera contó que los prostíbulos se promocionaban a través de páginas de internet y volantes entregados en la vía pública.

Para el denunciante, Zaffaroni no podrá alegar que las mujeres que trabajaban en esos departamentos «lo hacían por cuenta propia». En esa línea, explicó que en el departamento de Vicente López «trabajaban cinco mujeres paraguayas que eran regenteadas por un tipo grandote, de dos metros». Y que algo similar ocurría en el de Paraguay, donde hallaron un número similar de mujeres de nacionalidad dominicana, y en el de Marcelo T. de Alvear.

Vera dijo que de acuerdo con las averiguaciones, los departamentos habían sido alquilados «por distintas administraciones». Además, aseguró que en los próximos días se sumarán otros dos inmuebles en Capital Federal, uno de ellos en el barrio de Flores, el mismo donde está la casa que habita Zaffaroni.

El magistrado, por su parte, contestó por radio a las acusaciones: «Si se verifica que esto es cierto se desocuparán los inmuebles. El hecho en sí es que no conozco a ninguno de los inquilinos de mis quince propiedades. Tengo la conciencia tranquila, no me preocupa la imputación», dijo.

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