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Zanetti: “Usar el Colón como si fuera una casa”
Eugenio Zanetti: «Que se quiera hacer algo nuevo en el Colón es signo de que hay voluntad de romper esa estructura tan tradicional. Habrá que ver cómo se comporta el público dentro de esa casa».
La producción contará con la participación de Mónica Sardi, Carlos Ullán, Natasha Tupin y Leonardo Estévez, dirección musical de Rodolfo Fischer y régie, escenografía y vestuario de Zanetti. Al estreno, que tendrá lugar hoy, le seguirán más funciones el sábado 28 y martes 31 a las 20.30 y el domingo 29 a las 17 y el martes 31 de mayo a las 20.30. Por las características de este espectáculo sólo habrá 100 espectadores por función. Dialogamos con Zanetti sobre este trabajo para el Colón y otros aspectos de su actividad.
Periodista: ¿Cómo surgió esta primera colaboración con el Teatro?
Eugenio Zanetti: Es una propuesta que originalmente vino del CETC, y fue evolucionando hacia un trabajo de intervención en el teatro. Es una ópera nueva basada en la novela «El sirviente», de Robin Maugham, sobre la cual se hizo un film muy famoso en los 60 con guión de Harold Pinter y dirección de Joseph Losey. Yo además tenía desde hacía muchos años la idea de una ópera sobre «El gran teatro» de Manuel Mujica Láinez, que se desarrollara por todo el Colón. Durante varios años intentamos hacerla, y García Caffi, que sabía de ese proyecto, con la complicidad de Willy Landin, me propuso hacer un intento, usando el teatro como una casa.
P.: ¿De qué manera?
E. Z.: La acción transcurre en el foyer, los corredores, el Salón Dorado, que es un dormitorio, y los espectadores son recibidos como si fueran invitados. Por un lado la obra habla de la posesión de alguien por otra persona y también es una metáfora de los cambios sociales, y si bien la obra original ocurría en los 60 yo llevé la acción a principios del siglo XX, que es cuando nació el teatro, y el conflicto entre el sirviente y el amo se vuelve más claro. Se dio una contextualización muy curiosa, porque es muy frecuente ahora que se traiga la acción de las óperas a la época actual, y yo hice lo contrario: tomé una ópera contemporánea y la puse en época, porque creo que para entender una metáfora correctamente tiene que ser un cuento, entonces cualquier cambio ayuda. En este caso el entorno dictó una época, y cuando analicé el texto me di cuenta de que funcionaba muy bien.
P.: ¿Cómo se resuelve la cuestión instrumental?
E.Z.: La orquesta sube y baja, junto con los cantantes y el público. Cualquier cosa que implique quiebre de la rutina es un desafío, pero el hecho de que se quiera hacer algo nuevo en el Colón es signo de que hay voluntad de romper esa estructura tan tradicional. Habrá que ver cómo se comporta el público dentro de esa casa.
P.: ¿Sueña con hacer una régie en la sala grande?
E.Z.: Sí, pero soy un artista, no lo digo como algo superior sino porque es la actividad que hago, y el artista busca algo creativo, y puede ser cualquier cosa donde uno pueda hacer su trabajo. Yo, por ejemplo, soy muy feliz pintando en mi estudio, haciendo cine, escribiendo guiones, no me siento circunscripto a un área... casi le diría que soy más feliz en mi estudio.
P.: ¿Qué otros proyectos llevará a cabo este año?
E. Z.: A fin de año voy a filmar una película sobre un guión mío. Se llama «Amapola» y trata sobre una familia argentina en los años 60 que tiene la oportunidad de dar un salto en el tiempo, ver el futuro cercano de los 80 y modificar ciertas cosas para ver si el futuro puede cambiar. Es muy probable que Natalia Oreiro, que conoce la obra desde su gestación, haga el protagónico. También tengo una gran muestra de pintura, sin fecha definida, pero los cuadros ya están. Además este año construí un pequeño hotel en Córdoba y estoy buscando el momento para irme a pintar ahí. En EE.UU. hemos estrenado una película americana, «Encontrarás dragones», dirigida por Roland Joffe, director de «La Misión», un film épico sobre la Guerra Civil española, que tuvo mucho éxito en España.
P.: Usted vive tanto en Los Angeles como en Buenos Aires. ¿Cómo es su visión del presente cultural de nuestro país?
E. Z.: La Argentina es un lugar donde cargo mis pilas. Desde el sujeto de mi trabajo hasta el objeto, todo viene de acá, en especial la infancia, que es de donde están los centros irradiantes del trabajo creativo. No pretendo que funcione como el primer mundo, me parece absurdo. Cada situación cultural y social debe ser aceptada como lo que es, si uno puede hacer algo para contribuir a un cambio de naturaleza positiva lo hace y si no, no se debe quejar, porque eso me parece lo peor. Entiendo los problemas porque también veo problemas en Estados Unidos. Es una condición más planetaria que local. Lo bueno de acá me nutre.
Entrevista de Margarita Pollini


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