26 de enero 2011 - 00:00

Zona de turbulencias

Zona de turbulencias
Un cambio de frente de forma drástica se ha visto entre una semana y la actual. Que se simboliza de modo contundente al tomar marcas del Merval. Índice que estaba ya a punto de caramelo para derribar un nuevo techo estadístico -de los 3.700 puntos- y, desde el viernes, siendo ello inminente. Para observar en la rueda de ayer que el objetivo no pudo ser concretado y a cambio de ello, la fea impresión de haberse generado un derrape que terminó por perforar el piso de los 3.600 puntos, al tocar el mínimo de la rueda de la víspera. Esto, tras fijar un máximo de 3.640 y, después, cerrando la sesión con un debilitado nivel de 3.604. Que solamente puso a salvo -por muy poco- el terreno de arriba de las 3.600 unidades, que estuvo seriamente atacado.

Cierto que la semana se presenta con turbulencias varias y cambios repentinos de los vientos bursátiles. Ayer Europa volvió a mostrar sus propias debilidades, con Madrid dando un vuelco al negativo y comprometiendo al resto. El Dow Jones se mantuvo navegando aguas calmas, de fluctuaciones bajistas de tono leve. Y el índice de San Pablo quedó fuera del circuito, con su feriado. Sin contexto positivo y proviniendo de una caída muy seria de montos transados, en la rueda previa, el conjunto de índices locales solamente luchó por no caer en demasía. Fue el 0,74% la baja del Merval mayor, donde las líderes obtuvieron saldos mixtos, mientras las diferencias generales esta vez arrojaron resultado de «dos por uno» en favor de las bajas. Lo paupérrimo del lunes en conjunto de órdenes, levemente corrigió ayer, en aumento, pero solamente para alcanzar los $ 44 millones de efectivo. Y esto no deja que se pueda emerger del valle súbito en negocios que sorprendió al mercado. Quedan posiciones sin la debida respuesta, obligando a que la oferta recorte sus envíos, para no perjudicar la estabilidad de los precios en demasía. El aspecto más notable de la última etapa del mes, con un recinto actuando a «media máquina» y cuando había iniciado enero con más del doble de efectivo que lo visto en estos días. Atravesar la turbulencia con el menor daño posible parece resultar la consigna. Y la Bolsa, sorprendida.

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