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28 de diciembre 2022 - 00:01

“El público argentino se involucra más que otros”

Diálogo con la colombiana Carolina Ramírez, estrella de Netflix, que repondrá en el Multitabarís la obra “Lo que queda de nosotros”.

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Ramírez. “Las personas que tienen mascotas aprecian más esta obra”.

“En la Argentina hay una necesidad cultural de ser espectador y de ser parte de la escena; el público acá participa, se involucra, esto es algo que no pasa en ninguna otra plaza del mundo, y que me perdonen Nueva York y Londres”, dice la actriz colombiana Carolina Ramírez, que saltó del éxito en Netflix “La reina del Flow” a la obra teatral “Lo que queda de nosotros”, que protagoniza junto con Alberto Ajaka.

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La obra que fue dirigida en el exterior por el mexicano Alejandro Ricaño y en la Argentina cuenta con dirección de Virginia Magnago, estuvo en cartel durante la segunda mitad del año y se repone el 4 de enero en el Multitabarís, con seis funciones semanales de miércoles a domingos. Dialogamos con Ramírez.

Periodista: ¿De qué trata la obra?

Carolina Ramírez: Es muy pertinente a nuestros tiempos, es universal y habla sobre el amor, pero no de una pareja sino entre dos seres que no son de la misma especie, Nata y Toto, su perro. Cuenta su historia a partir de algo que les sucede en un universo muy minimalista. Esta no es una obra pretenciosa, con escenografía y vestuario que no tienen gran despliegue, sin embargo, pasa de todo y componemos muchos personajes.

P.: ¿Cómo es interpretar varios personajes en una misma obra?

C.R.: Es un desafío actoral y lo que rescato es que cambia paradigmas en el público porque la gente sale haciéndose preguntas sobre cuál ha sido su rol en este mundo como humanos. La poética es simple pero compleja en torno a los interrogantes y si bien es adulto también vienen familias completas.

P.: ¿Tiene algo de películas como “Marley y yo”, que muestra la relación de una familia con su perro a lo largo de los años?

C.R.: Sí pero el perrito no se muere, tienen que pasar por las peripecias de la obra para encontrarse, hay un duelo por una pérdida, hay una toma de decisión que desata el conflicto. El personaje es una chica adolescente entrando en la adultez que se enfrenta a un mundo hostil con ella. Los humanos somos hostiles por naturaleza pero todo eso puede darse vuelta y seguimos a pesar de lo que queda de nosotros. También llega a personas que no hayan tenido mascotas y puede que no quieran tener una, o de repente ocurre el milagro de que al menos uno del público salga queriendo adoptar una mascota.

P.: ¿Cómo es trabajar en Buenos Aires?

C.R.: Es imposible negar que es una de las plazas más importantes del mundo, el público argentino y la oferta en todos los circuitos, también la cantidad de infantiles, espectáculos de gran y pequeño formato, no existe un país como este, perdón Nueva York, perdón Londres, donde estudié, pero acá hay otra cosa. El público aquí es diferente, por la idiosincrasia de debatir todo el tiempo, de poner en tela de juicio, eso lo hace especial.

P.: ¿Cómo fue el trabajo con Alberto Ajaka y el director mexicano Alejandro Ricaño?

C.R.: Esta obra la hice en Colombia que a su vez viene de México, tiene la misma esencia pero allí era una obra contada. Aquí la directora Virginia Magnano supo ponerla en un contexto netamente argentino. El público local necesita sentirse parte y ella logró añadir detalles, encontrar el tono y Alberto es un actor que está constantemente pensando y poniendo en tela de juicio el texto, escarba y así logramos que ninguna función sea igual. Hay decisiones que toma como actor y en ese feedback el juego siempre está vivo.

P.: ¿Qué puede decir del éxito en Netflix de “La reina del Flow”, una novela que ya se había visto en Colombia?

C.R.: Fui la primera en sorprenderme porque la sentía como una telenovela más. En Colombia producimos mucho y esta tiene un tema actual en género urbano, es una historia de venganza como tantas pero con un contexto costumbrista en Medellín. Cuando la lanzó Netflix fue una locura mundial, hubo muchos análisis de por qué y creo que hemos encontrado personajes grises, muy humanos, con los que la gente se identifica, hay villanos que se dan vuelta y la gente ama, y una música muy buena de Nicolás Uribe.

P: ¿Pasó de moda la narconovela?

C.R.: Son historias que atraen porque son inverosímiles pero en la ficción todo cabe. Y lo loco es que como en el mundo narco todo puede ser posible, en la serie también. Siempre asocian a Colombia con eso porque tenemos muchas historias al respecto, pero también hay otras como “Café con aroma de mujer” o “La reina del Flow”, que toca el tema narco pero no se concentra en eso. Como en México, tenemos muchas de narcos pero también otras, no hacemos culto pero no negamos que somos eso también.

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