“Hay un ejercicio del stand up que goza de más libertad en EE.UU. o Londres que en la Argentina, hay menos ofensa allá, menos haters, te insultan menos, están más preparados para ser criticados”, dice Pablo Fábregas, quien junto con Fernando Sanjiao estrenó su nuevo show en el Paseo La Plaza el pasado viernes, “Fábregas + Sanjiao”. Dialogamos con ellos.
Periodista: El stand up se impuso en Agentina hace 20 años con “Cómico”, ¿qué cambió y qué sigue igual para mantenerse desde entonces?
Fernando Sanjiao: Cuando empecé a estudiar, para esa época, lo hice con Martín Rocco, y me di cuenta de que la cuestión de lo argentino y la identificación era lo que más gustaba al público. Hay diferencia entre ver el stand up grabado en video o en Netflix que en vivo, todo sucede allí. Creció la oferta, el público tiene sus referentes y sabe con qué se va a encontrar. Cuando arrancamos había que explicarlo, ahora se transformó en un género muy elegido por la gente. Cuando vamos a ciudades donde no se conoce tanto, el público se sorprende y se entrega. Aunque tenga 20 años de historia acá es nuevo para muchos.
P.: ¿Qué es lo que más atrae al público y qué responden a quienes señalan que el stand up es superficial o fácil?
Pablo Fabregas: Atrae la eficacia. Si uno va a ver a un grupo o a un comediante, sabe que se sienta y la pasará bien durante una hora y media, es diversión garantizada. Es un género popular y como tal es simple y no es profundo. No entiendo por qué al stand up lo critican y le exigen profundidad y cosas más complejas cuando la mayoría de las canciones nuevas que escuchamos no las tienen, u obras de teatro que vemos tampoco. El stand up paga por su simpleza.
F.S.: La gente comparte los videos y dice “Esto es como vos”, “Esto nos pasa a nosotros”, también disfruta la comedia. Hay muchos artistas que agregan al stand up en vivo videos de Instagram y así enriquecen su propuesta. El humor es algo que se disfruta entre amigos, a diario estamos con cientos de memes compartiendo y llegando al otro. Lo que más disfruta el público es compartirlo y aprende que no todos los comediantes son lo mismo, advierte que hay diversidad en quienes vienen del clown o improvisación, y esos artistas nos dicen que parecía fácil pero no lo es tanto. Desde lejos se ve fácil, es la magia de este género, que parezca fácil contar algo que me pasó o pienso, sin tanto preámbulo, pero que tiene su guión y trabajo detrás.
P.: ¿Qué toman de referentes como David Letterman o Ricky Gervais, qué hay de similar y de distinto entre el stand up local y el estadounidense o inglés?
P.F.: Gervais está un escalón arriba, lo respeto y lo admiro. En la Argentina estamos bien en relación a la región, pero si me comparo con los referentes en Estados Unidos o Londres hay un ejercicio de más años, y de más historia. Aquí todavía hay mucha ofensa con el humor.
F.S.: El stand up es como una charla y en cada país es diferente. Tenemos diferentes cosas de las que nos reíamos, de ironizar, de retratar, de contar, y eso es lo que cambia, después hay más comedia transversal y universal y otra más local. A la mayoría de los comediantes que lo hacemos nos gusta el humor norteamericano, pero al público no necesariamente lo conoce. Cuando lo ven en vivo les gusta el de acá porque habla como ellos hablan.
P.: ¿Cuáles son los puntos altos de este show que presentan en La Plaza?
P.F.: Lo más atractivo de trabajar juntos hace años, además de ser amigos, es la mirada sobre el mundo, hay cosas en las que opinamos parecido pero en muchas otras, como en las formas de plantear la vida y la comedia, somos distintos. Vamos a incluir más al público pero sin molestarlo ni pedirle nada difícil, no lo haremos participar, eso a veces aleja. Encuestas en vivo, y demás. Somos dos comediantes que hacemos mucho esfuerzo y creo que este es un show honesto.
F.S.: Trabajamos hace más de diez años juntos, Pablo arrancó como productor y luego como comediante, hay mucha química sobre el escenario y experiencia. Habrá momentos stand up y la idea es que el público esté muy presente con cosas que nos contarán. Lo más fuerte son los monólogos y materiales nuevos.
Dejá tu comentario