En plena preparación del sistema energético para afrontar los picos de demanda del invierno, ENARSA concretó este miércoles una nueva subasta de Gas Natural Licuado (GNL) en el Mercado Electrónico del Gas (MEGSA), aunque el resultado dejó señales de alerta: de los más de 1.028,9 millones de metros cúbicos ofrecidos para abastecer el período comprendido entre el primero de julio y el 5 de agosto de 2026, solo se lograron asignar 559,2 millones de metros cúbicos (m3), poco más de la mitad del volumen disponible.
ENARSA colocó solo la mitad del GNL que salió a subasta para el pico de invierno
La operatoria se desarrolló a través de tres subastas escalonadas organizadas por MEGSA, destinadas a distintos segmentos de demanda. Los volúmenes adjudicados quedaron en manos de distribuidoras, industrias, centrales térmicas y comercializadoras.
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Aunque ENARSA logró reducir el costo de regasificación y captar interés de actores internacionales para el suministro de cargamentos de GNL, existe dificultad para colocar parte de los volúmenes.
La operatoria se desarrolló a través de tres subastas escalonadas organizadas por MEGSA, destinadas a distintos segmentos de demanda. Los volúmenes adjudicados quedaron en manos de distribuidoras, industrias, centrales térmicas y comercializadoras, mientras que una parte importante de la demanda quedó sin cubrir, incluyendo requerimientos de CAMMESA.
La estatal recibió previamente ofertas de suministro de compañías internacionales como PetroChina, TotalEnergies, Vitol, BP Gas y Trafigura. Tal como indicó Post Energético, ahora el desafío para ENARSA será definir cómo adjudicar finalmente los cargamentos y, sobre todo, cómo garantizar el abastecimiento faltante durante los meses de mayor consumo de gas.
Uno de los datos más relevantes de la compulsa fue la reducción del costo de regasificación. ENARSA fijó un fee de u$s3,90 por MMBTU, un valor 24% inferior a los u$s5,16 que se habían establecido en la ronda anterior. Ese cargo había sido duramente cuestionado por sectores industriales, especialmente por exportadores de aceites, e incluso resultaba superior al fee que se había rechazado durante el fallido proceso de privatización de la importación de GNL.
Cómo fueron las tres rondas de subastas
La primera subasta estuvo destinada exclusivamente a las distribuidoras para cubrir demanda prioritaria residencial. Allí se ofrecieron 112 millones de metros cúbicos de gas natural y el total fue adquirido por siete distribuidoras, aunque MEGSA no informó cuáles fueron las compañías participantes.
En este segmento, el precio quedó fijado en u$s20,142 por MMBTU, resultado de la combinación entre la referencia internacional TTF -el índice europeo del GNL- y el costo de regasificación definido por ENARSA.
Tras esa primera colocación, el remanente disponible fue de 448 millones de metros cúbicos, que se ofrecieron en una segunda ronda dirigida al sector industrial. Allí participaron 37 industrias, que finalmente adquirieron 57,8 millones de m3.
En esta instancia, y según pudo saber este medio de fuentes de MEGSA, al igual que en la tercera ronda, los compradores debían ofertar un “spread”, es decir, cuánto estaban dispuestos a pagar por encima del costo de adquisición del GNL por parte de ENARSA más el fee de regasificación. El mayor spread ofertado alcanzó u$s1,01 por MMBTU.
La tercera ronda dejó demanda insatisfecha
La etapa más relevante de la jornada fue la tercera subasta, destinada a centrales térmicas, comercializadoras y CAMMESA. El volumen remanente alcanzaba entonces los 393,2 millones de metros cúbicos, que finalmente fueron adjudicados en su totalidad.
Dos usinas térmicas compraron entre ambas 92,9 millones de m3, mientras que una comercializadora adquirió 300 millones y otra se quedó con los 0,3 millones restantes.
Sin embargo, el dato que encendió las alarmas fue que quedaron ofertas insatisfechas por 416,2 millones de metros cúbicos adicionales, entre ellas requerimientos de CAMMESA, lo que refleja que la demanda efectiva del sistema era muy superior al volumen finalmente colocado.
De hecho, en esta última ronda se habían puesto a disposición unos 862 millones de metros cúbicos y solo se colocaron 393 millones, menos de la mitad de lo ofertado inicialmente.
Un mercado tensionado de cara al invierno
El resultado de la subasta muestra un escenario complejo para el abastecimiento invernal. Aunque ENARSA logró reducir el costo de regasificación y captar interés de actores internacionales para el suministro de cargamentos, la dificultad para colocar parte de los volúmenes y la importante demanda insatisfecha dejan abierta la discusión sobre cómo se cubrirá el faltante de gas durante los meses críticos.
La situación cobra especial relevancia en un contexto donde el sistema eléctrico depende fuertemente del gas natural para generación térmica y donde las olas de frío suelen disparar el consumo residencial, obligando a restringir suministros a industrias o elevar las importaciones de combustibles líquidos más caros para generación eléctrica.


