Para López Anadón, la formación neuquina constituye el principal activo de la región para garantizar seguridad de abastecimiento y competitividad energética durante las próximas décadas. "Vaca Muerta es una formación de clase mundial, con una enorme productividad y costos muy competitivos para producir gas natural", indicó en la conferencia, montada en el salón del segundo subsuelo del Hotel HIlton de Buenos Aires.
El titular del IAPG recordó que la producción ya alcanzó picos de 160 millones de metros cúbicos diarios y sostuvo que seguirá expandiéndose de la mano de la demanda regional y de los proyectos de exportación de GNL. Además, destacó que las estimaciones realizadas por el Instituto ubican los recursos técnicamente recuperables en 256 TCF (trillones de pies cúbicos), una cifra que podría incrementarse a medida que continúen mejorando la productividad y la eficiencia operativa. "La explotación de estos recursos es beneficiosa para los países y para toda la región; es el camino que tiene América Latina para desarrollarse a partir de sus recursos naturales", añadió López Anadón.
Ferragut destacó que América Latina posee enormes reservas aún sin desarrollar. "Latinoamérica tiene muchísimos recursos que no ha podido desarrollar. No es hoy el actor más relevante del mercado internacional de gas, produce apenas entre el 5% y el 6% del gas mundial, pero tiene oportunidades enormes para crecer tanto hacia adentro de la región como hacia el mercado global", afirmó.
El ejecutivo explicó que los proyectos de GNL argentinos representan uno de los principales motores de transformación para la industria regional. "Los proyectos de exportación de GNL son realmente un game changer. Pueden colocar a Argentina entre los diez principales productores y exportadores de gas natural licuado del mundo", sostuvo.
Sin embargo, aclaró que el desarrollo de ese potencial exige condiciones de competitividad y productividad que permitan movilizar miles de millones de dólares en nuevas inversiones.
Un mercado regional de u$s5.000 millones al año
Desde Olade, Guido Maiulini presentó los resultados de los estudios de integración gasífera que el organismo viene desarrollando para Sudamérica y que Energy Report ya publicó con anticipación.
Según explicó, el análisis identifica once corredores regionales de intercambio que podrían generar un mercado gasífero de aproximadamente u$s5.000 millones anuales y una cartera potencial de inversiones cercana a los u$s25.000 millones.
"El escenario de demanda incrementada muestra un mercado regional de intercambios de gas por u$s5.000 millones por año y una cartera de proyectos que puede llegar a los u$s25.000 millones", aseguró.
Proyecto Regional de Integración Gasífera Mercosur y Chile OLACDE y CAF
Proyecto Regional de Integración Gasífera Mercosur y Chile OLACDE y CAF
Para Maiulini, el fenómeno está directamente relacionado con la irrupción de Vaca Muerta y la creciente competitividad del gas argentino. "Estamos hablando de más de 250 trillones de pies cúbicos de recursos. Básicamente son 200 años del consumo argentino. Es difícil imaginar una disponibilidad de recursos de esta magnitud que no genere beneficios para toda la región", afirmó.
El especialista consideró que el desarrollo del shale argentino está modificando el mapa energético sudamericano y abre oportunidades para países como Brasil, Chile, Uruguay e incluso Bolivia, que podría reconvertirse progresivamente en un gran corredor de transporte regional.
El gas gana espacio en la transición energética
El documento también busca reposicionar al gas natural dentro del debate sobre transición energética. Andrea Stegher, presidente de la Unión Internacional del Gas, sostuvo que durante años el sector enfrentó una narrativa que intentó excluir al gas de las discusiones energéticas globales.
"La discusión sobre la transición energética tuvo muchas barreras para que el gas natural fuera considerado parte de la solución. Hoy los hechos y los datos muestran con mayor claridad el rol fundamental que puede desempeñar este recurso", señaló.
El dirigente destacó que la prioridad debe seguir siendo garantizar energía accesible para la población. "Nuestra misión es aportar energía para mejorar la calidad de vida de las personas. No tenemos otra misión más importante que esa", enfatizó.
A su juicio, la clave estará en construir espacios permanentes de diálogo entre gobiernos y empresas. "La colaboración es esencial. Lo importante no es solamente firmar acuerdos, sino construir una interlocución estructurada entre el sector público y el privado para que los proyectos puedan avanzar", afirmó.
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Imagen creada con inteligencia artificial
El gas como herramienta para combatir la pobreza energética
La colombiana Luz Stella Murgas remarcó que el gas natural no solo tiene un valor económico o energético, sino también un profundo impacto social. "Cuando hablamos de energía hablamos de personas. Hablamos de bienestar, de calidad de vida y de oportunidades para millones de familias", afirmó.
La presidenta de Naturgas destacó que países como Colombia y Argentina demostraron que la expansión de las redes de gas permite sustituir combustibles más contaminantes y mejorar las condiciones de vida de los hogares. "El gas natural ha permitido cerrar brechas sociales, reducir pobreza energética y llevar bienestar a millones de personas", sostuvo.
Asimismo, rechazó la idea de que el gas compita con la transición energética. "El gas natural no compite con la transición energética. El gas natural hace posible la transición energética", afirmó.
El RIGI argentino entra en la discusión regional
Uno de los momentos más relevantes de la conferencia llegó cuando el debate se trasladó al terreno de las inversiones y las políticas públicas necesarias para acelerar el desarrollo energético.
Allí surgió con fuerza la experiencia argentina del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), que comenzó a ser observada por distintos países de la región como una posible referencia para atraer capitales.
Luz Stella Murgas fue especialmente enfática al respecto. "El problema de América Latina no es la falta de recursos. El problema es la demora en la ejecución de los proyectos que podrían garantizar la autosuficiencia energética de nuestros países", sostuvo.
La dirigente colombiana aseguró que la región necesita reducir tiempos burocráticos, agilizar permisos y construir marcos regulatorios estables para proyectos de gran escala. "Si la región quiere convertirse en un proveedor energético global necesita reglas estables, seguridad jurídica y visión de largo plazo", afirmó.
En ese contexto, destacó explícitamente el caso argentino. "El RIGI es una experiencia que debería replicarse en la región", señaló.
Incluso reveló que parte de su agenda en Buenos Aires estuvo dedicada a conocer en profundidad el funcionamiento del régimen impulsado por Argentina. "Estoy aquí también para entender cómo fue la implementación del RIGI y cómo se construyó un esquema que ofrece estabilidad jurídica y tributaria por más de veinte años", explicó.
Según Murgas, los países latinoamericanos deberán competir globalmente por inversiones y para ello necesitarán ofrecer condiciones similares a las que hoy encuentran los inversores en otros mercados. "Necesitamos programas que incorporen estabilidad regulatoria, incentivos económicos, articulación institucional y procesos ágiles. Si no logramos mejorar nuestra competitividad, la inversión simplemente se irá a otra región del mundo", advirtió.
Los acuerdos políticos pendientes
Los expositores coincidieron, sin embargo, en que replicar mecanismos como el RIGI requerirá algo más complejo que la simple aprobación de incentivos económicos.
La construcción de consensos políticos de largo plazo aparece como una condición indispensable para otorgar previsibilidad a proyectos cuya maduración puede demandar décadas.
Maiulini recordó que la iniciativa conjunta entre Arpel, Olade e IGU fue aprobada por unanimidad por los ministros de Energía de los países miembros de Olade, incluyendo naciones que ni siquiera utilizan gas natural dentro de sus matrices energéticas. "Incluso países que no tienen al gas natural en su mix tecnológico reconocen la importancia regional de este recurso", aseveró el experto en diplomacia.
Para el funcionario, la integración energética sólo podrá avanzar mediante acuerdos políticos sólidos y una coordinación permanente entre gobiernos, reguladores y empresas. "Necesitamos más diálogo, más coordinación y más discusiones basadas en datos. Muchas veces se subestima el valor del diálogo como herramienta de construcción de consensos", afirmó.
La conclusión de la jornada fue contundente: América Latina posee recursos, mercado y oportunidades para convertirse en uno de los grandes polos energéticos del mundo. Pero para materializar ese potencial deberá resolver asignaturas pendientes vinculadas a regulación, estabilidad institucional, incentivos fiscales y seguridad jurídica.
En otras palabras, la región deberá construir su propia versión del clima de inversión que hoy intenta ofrecer Argentina con el RIGI. Solo entonces el enorme potencial gasífero latinoamericano podrá traducirse en los miles de millones de dólares de inversiones, empleo e infraestructura que proyectan los estudios presentados en Buenos Aires.