El impacto energético mundial de la guerra de Irán está empujando a los países de Asia y África a aumentar la generación de energía nuclear y acelera los planes de energía atómica en estados que nunca la han tenido.
La guerra en Medio Oriente impulsa planes de energía nuclear en Asia y África
El conflicto en Medio Oriente aceleró un renacimiento nuclear a escala mundial. Estados Unidos y Europa también empiezan a notar la presión a medida que el conflicto encarece la energía.
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Plantas nucleares en Alemania (Imagen ilustrativa)
Asia, destino de la mayor parte del petróleo y el gas de Medio Oriente, ha sido la primera y la más golpeada por las interrupciones en las rutas marítimas, enseguida seguida por África. Estados Unidos y Europa también empiezan a notar la presión a medida que el conflicto encarece la energía.
Los países con centrales nucleares están aumentando su producción mientras compiten por asegurarse suministros a corto plazo, mientras que los estados sin energía nuclear aceleran planes atómicos a la larga para protegerse de futuros sobresaltos en los combustibles fósiles.
La energía nuclear no es una solución rápida. Desarrollarla puede llevar décadas, sobre todo para los recién llegados. Pero los compromisos a largo plazo que se adopten ahora probablemente la consolidarán en la combinación energética futura de muchos países, explica Joshua Kurlantzick, del Council on Foreign Relations.
Asia, la más golpeada, avanza hacia la energía nuclear
En Asia, la guerra está empujando a Corea del Sur a aumentar la producción nuclear, mientras Taiwán debate reactivar reactores que estaban en desuso. En África, Kenia, Ruanda y Sudáfrica han reafirmado su apoyo a futuros proyectos de centrales.
La energía nuclear aprovecha la energía que se libera cuando el núcleo de un átomo, como el uranio, se divide en un proceso llamado fisión. A diferencia de los combustibles fósiles, no emite dióxido de carbono. Pero genera residuos radiactivos potencialmente peligrosos, uno de los motivos por los que muchos países siguen siendo prudentes.
La guerra ha acelerado un renacimiento nuclear a escala mundial, afirma Rachel Bronson, del 'Bulletin of the Atomic Scientists', mientras los países buscan una alternativa a los riesgos de los mercados de combustibles fósiles. Unos 31 países utilizan energía nuclear, que proporciona alrededor del 10% de la electricidad mundial, según el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA). Otros 40 países están estudiando la tecnología o preparándose para construir una central.
En Asia, donde las medidas de emergencia en materia energética van desde un mayor uso del carbón hasta compras de crudo ruso, los países con centrales nucleares intentan sacar más partido a los reactores existentes. Corea del Sur está aumentando la generación y acelerando el mantenimiento de cinco reactores fuera de servicio, cuya reactivación está prevista para mayo.
Taiwán y Japón están revirtiendo las políticas que llevaron al cierre de centrales tras el accidente de Fukushima en 2011, provocado por un terremoto y un tsunami que cortaron el suministro eléctrico a los sistemas de refrigeración de los reactores. Taiwán estudia el largo proceso de reactivar dos reactores, que requiere inspecciones minuciosas, comprobaciones de seguridad y verificaciones de los sistemas de control.
En Japón, desde que comenzó la guerra, la primera ministra Takaichi Sanae ha firmado un acuerdo de 40.000 millones de dólares (35.000 millones de euros) para la construcción de reactores con Estados Unidos, un acuerdo de reciclaje de combustible nuclear con Francia y ha prometido a Indonesia cooperación en materia nuclear.
Japón reactivó en enero la central nuclear más grande del mundo, Kashiwazaki-Kariwa. Las energías renovables tienen más sentido que la nuclear para garantizar la asequibilidad y la seguridad del suministro, según Michiyo Miyamoto, del estadounidense Institute for Energy Economics and Financial Analysis.
Pero unos costos de la electricidad históricamente altos, agravados por la crisis actual, están inclinando la opinión pública japonesa a favor de la nuclear, añade. En Bangladesh, el gobierno se apresura a poner en marcha nuevos reactores construidos por la estatal rusa Rosatom, con la esperanza de que aporten 300 megavatios a la red nacional este verano y alivien la presión derivada de la escasez de gas.
Vietnam firmó en marzo otro acuerdo con Moscú para construir dos reactores de diseño ruso. Filipinas, que declaró recientemente una emergencia energética nacional, también sopesa reactivar una central nuclear construida tras la crisis del petróleo de 1973 que nunca llegó a entrar en funcionamiento. "Espero que hayamos aprendido la lección", afirma Alvie Asuncion Astronomo, del Instituto de Investigación Nuclear de Filipinas. La guerra de Irán "está dando el empujón que necesitaba la energía nuclear".


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