UBS, Barclays y Mizuho elevaron sus estimaciones para el crudo ante las interrupciones en el Estrecho de Ormuz. El mercado enfrenta un shock de oferta que podría sostener precios altos por más tiempo.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
El mercado energético enfrenta un escenario de oferta restringida, con interrupciones en rutas clave de exportación y una capacidad limitada para compensar el faltante, lo que impulsó los precios del Brent por encima de los u$s100 por barril.
Desde UBS advirtieron que el mercado del crudo se encuentra “en tensión”, con el tráfico de petroleros fuertemente afectado y escaso margen para redirigir exportaciones. En ese marco, el banco proyecta que el Brent se ubicará en torno a los u$s90 hacia mediados de 2026, para luego moderarse gradualmente, aunque manteniéndose en niveles elevados en términos históricos.
El informe también destaca que las alternativas para compensar la caída de oferta son limitadas. Incluso una liberación coordinada de reservas estratégicas por parte de países de la OCDE tendría un impacto acotado frente a un eventual recorte de producción que podría alcanzar hasta 10 millones de barriles diarios.
Donald Trump señala
Donald Trump sigue renovando la apuesta en la guerra con Irán
Foto: White House
En paralelo, los precios de los combustibles refinados —como el diésel y el combustible para aviones— ya muestran una presión adicional, lo que refuerza la expectativa de un escenario de energía más cara a nivel global.
En la misma línea, Barclays ajustó sus previsiones al considerar que el conflicto aceleró un proceso de tensión que ya venía gestándose en el mercado. El banco elevó su estimación para el Brent en 2026 a US$84 por barril y anticipa que el precio de equilibrio de largo plazo será más alto que antes del conflicto.
Según sus cálculos, cerca de 8 millones de barriles diarios de producción en Medio Oriente se encuentran afectados, lo que obliga a una recomposición de inventarios y tensiona aún más el balance global entre oferta y demanda.
Por su parte, Mizuho también revisó al alza sus proyecciones, al señalar que incluso interrupciones temporales tienen efectos duraderos sobre el mercado. El banco elevó sus estimaciones para 2026 y advirtió que la probabilidad de una caída pronunciada del crudo hacia niveles de u$s50 se volvió prácticamente nula.
En este contexto, los analistas coinciden en que el sesgo para el precio del petróleo es claramente alcista en el corto y mediano plazo, aunque persiste la incertidumbre sobre si el actual shock derivará en un nuevo piso estructural más elevado para el mercado energético global.
Además, en este escenario de mayor volatilidad, algunos bancos recomiendan reforzar la exposición a activos reales como energía y oro, que tienden a actuar como cobertura frente a riesgos geopolíticos y disrupciones en la oferta.
Dejá tu comentario