18 de septiembre 2026 - 11:43

Mendoza mira a Vaca Muerta y envía una nueva la ley de Hidrocarburos

El proyecto modifica regalías, suma incentivos para áreas maduras, incorpora el desarrollo no convencional y endurece controles ambientales.

El gobierno de Alfredo Cornejo envió a la Legislatura un proyecto para reemplazar la normativa vigente desde 2006. 

El gobierno de Alfredo Cornejo envió a la Legislatura un proyecto para reemplazar la normativa vigente desde 2006. 

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Mendoza quiere actualizar las reglas de juego para una industria que ya no se parece a la de hace 20 años. El gobierno de Alfredo Cornejo envió a la Legislatura provincial un proyecto de nueva Ley de Hidrocarburos que apunta a reemplazar la normativa vigente desde 2006, con cambios en regalías, incentivos para campos maduros, un régimen específico para el desarrollo no convencional y mayores obligaciones ambientales para las operadoras.

La iniciativa fue presentada en la Cámara de Diputados por Jimena Latorre, ministra de Energía y Ambiente de Mendoza, junto con Andrés Lombardi, presidente del cuerpo legislativo, y los directores Lucas Erio, de Hidrocarburos, y Bruno De Pasquale, de Legales. El objetivo oficial es adaptar el marco provincial a los cambios productivos, tecnológicos y normativos de las últimas dos décadas, incluida la Ley Bases.

El proyecto llega en un momento clave para Mendoza. Por un lado, la provincia necesita sostener la producción en yacimientos convencionales maduros, especialmente en la Cuenca Cuyana. Por otro, busca mejorar las condiciones para desarrollar el potencial no convencional de la Cuenca Neuquina en Malargüe, donde se ubica la porción mendocina de Vaca Muerta.

Regalías: del esquema fijo a una lógica por proyecto

Uno de los cambios centrales está en el régimen de regalías. La ley vigente establece una alícuota general del 12% sobre la producción, con posibilidad de reducirla hasta el 5% según la productividad, condiciones y ubicación de los pozos.

El nuevo proyecto toma una referencia distinta para futuras licitaciones. Según el texto difundido, la regalía base será de 15%, aunque las empresas podrán ofertar porcentajes diferentes. La adjudicación no mirará solamente ese número: también pesarán la producción proyectada y, sobre todo, las inversiones comprometidas.

La idea es pasar de un esquema más rígido a una lógica de competencia por proyectos. Para Mendoza, eso permitiría capturar mejor el valor de las áreas con mayor potencial, pero también ofrecer condiciones diferenciadas cuando se trate de campos que necesitan inversión para volver a producir.

Incentivos para áreas maduras

La reforma incorpora herramientas para yacimientos convencionales maduros, uno de los principales problemas de la provincia. En esos campos, el desafío no siempre es descubrir nuevos recursos, sino sostener producción, reactivar pozos inactivos y extender la vida útil de áreas que ya tienen infraestructura instalada.

El Ejecutivo podrá aplicar reducciones de regalías en proyectos destinados a recuperación de pozos, exploraciones complementarias, producción de crudos pesados o métodos de recuperación mejorada. En casos fundados técnicamente, la alícuota podría ubicarse incluso por debajo del 5%.

Ese punto va en línea con la estrategia que Mendoza viene mostrando en sus licitaciones. La provincia ya había actualizado su pliego modelo para agilizar la exploración y explotación de áreas petroleras, atraer inversiones y dejar atrás esquemas atados a porcentajes fijos.

Vaca Muerta en Malargüe

El otro capítulo fuerte es el no convencional. La ley vigente fue sancionada antes de que Vaca Muerta cambiara el mapa energético argentino y no contemplaba de manera específica las concesiones de explotación no convencional.

El proyecto incorpora esa figura y permite reconvertir concesiones de acuerdo con la legislación nacional. El cambio apunta especialmente a Malargüe, donde Mendoza busca acelerar el desarrollo de su porción de la Cuenca Neuquina.

Para esos proyectos, los plazos y las inversiones son distintos a los de los campos convencionales. Se trata de desarrollos de mayor escala, con curvas de producción, infraestructura y financiamiento que requieren contratos de largo plazo y mayor previsibilidad regulatoria.

La reforma, en ese sentido, busca ordenar dos realidades dentro de la misma provincia: la necesidad de recuperar producción convencional y la apuesta por entrar con más fuerza al shale.

Más controles ambientales y nuevas sanciones

El proyecto también endurece las obligaciones ambientales durante todo el ciclo de la actividad. Las empresas deberán prevenir y mitigar impactos, realizar monitoreos, restaurar ambientes afectados y asumir el cierre y abandono de pozos, instalaciones y ductos.

La iniciativa establece además que la salida de una compañía de un área no elimina las obligaciones ambientales generadas durante su operación. Ese punto apunta a evitar que los pasivos queden sin responsable una vez finalizada una concesión o transferida un área.

Entre las nuevas herramientas aparece una Tasa de Control de la Actividad Hidrocarburífera, destinada a financiar inspecciones, fiscalización, equipamiento y fortalecimiento técnico. El monto no podrá superar el 0,8% de las regalías y/o cánones correspondientes a cada actividad.

También cambia el esquema de multas. Las sanciones dejarán de estar expresadas en pesos y pasarán a calcularse con referencia al precio de la nafta súper. Además, las infracciones se clasificarán según su gravedad y se graduarán por daño, riesgo, reincidencia y otros factores.

Minería y petróleo en el mismo territorio

La reforma incorpora un punto sensible para Mendoza: qué hacer cuando proyectos mineros e hidrocarburíferos se superponen en una misma zona.

El principio general será procurar la coexistencia de ambas actividades mediante coordinación técnica, ambiental y operativa. Si esa compatibilización no fuera posible por razones de seguridad, ambiente o aprovechamiento de recursos, el Poder Ejecutivo deberá resolver la situación con intervención de las autoridades correspondientes y participación previa de los interesados.

Ese capítulo se vuelve relevante en una provincia que busca ampliar inversiones tanto en minería como en hidrocarburos. La convivencia territorial entre ambas actividades puede ser una condición necesaria para ordenar proyectos de largo plazo, especialmente en zonas del sur mendocino.

Una ley para sostener actividad y atraer capital

La nueva Ley de Hidrocarburos forma parte de una estrategia más amplia de Mendoza para sostener actividad petrolera, mejorar la recuperación de áreas maduras y abrir nuevas oportunidades de inversión. Cornejo ya había anticipado durante su discurso del 1 de mayo que enviaría una actualización normativa para dar más previsibilidad a quienes invierten, más herramientas al Estado y mayores estándares de fiscalización ambiental.

El proyecto ahora deberá atravesar el debate legislativo. Allí se pondrán en discusión los incentivos, el nuevo esquema de regalías, las obligaciones ambientales y el régimen para el no convencional.

Para Mendoza, el punto de fondo es evitar que la producción convencional siga perdiendo peso y, al mismo tiempo, crear condiciones para que su porción de Vaca Muerta pase de potencial geológico a inversión concreta.

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