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29 de mayo 2006 - 00:00

Actualidad del arte

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OTRA ESTETICA   

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  • Luego de los días sin tregua que demandó la Feria, nada mejor que la introspección y un buen libro, sobre todo si como en el caso de «Estética de la emergencia» de Reinaldo Laddaga, un rosarino que es catedrático de la Universidad de Pennsylvania y la de Princeton, brinda la posibilidad de conocer las nuevas y extrañas formas en que puede presentarse el arte y la inventiva de nuestro tiempo. En el texto que acaba de editar Adriana Hidalgo, Laddaga señala: «Sabemos cómo leer las producciones de las vanguardias clásicas: las de Marcel Duchamp o Macedonio Fernández, Kaszimir Malevich o Antonin Artaud. No sabemos, verdaderamente, cómo hablar de proyectos como los que me interesa analizar: proyectos irreconocibles desde la perspectiva de las disciplinas -ni producciones de 'arte visual', ni de 'música', ni de 'literatura'...- que, sin embargo, se encuentran inequívocamente en su descendencia; producciones de las cuales es difícil decidir a qué tradición nacional o continental pertenecen -si se trata de arte 'argentino', 'americano', 'francés'...».   

  • «Pero ¿de qué clase de proyectos estoy hablando?», se cuestiona Laddaga, y cuenta que «en Hamburgo, una alianza entre artistas, arquitectos y vecinos se oponía a un proyecto del Gobierno de la ciudad de concederles cierto terreno público a contratistas privados. Contra este proyecto, el grupo (que se daba el nombre de Park Fiction) iniciaba una serie de acciones de protesta alrededor de la demanda de que, en cambio, se construyera un parque, que la alianza habría colaborativamente diseñado en procesos complejos de conversación facilitados por eventos de música y de arte. Una ' producción colaborativa de deseos': así definía Park Fiction el objetivo del proyecto. La expresión podría haber sido usada por Roberto Jacoby, quien, junto a un grupo de personas vinculadas a la escena del arte en Argentina concebía, en los últimos '90, un sistema de intercambio que llamaba Venus y que articulaba una moneda destinada a circular en un grupo (de 70 integrantes al comienzo, hoy de unos 500), donde podría plearse para intercambiar cosas o servicios -banales o suntuosos- que se anunciarían en un sitio en Internet». 

  • RECUERDOS   

  • Entre los buenos recuerdos que dejó la Feria está el encuentro en la confitería Chandon con las imágenes intervenidas de Marcela Mouján, el paso por la radiante y colorida sala de prensa que la Fundación Proa encargó al artista Sergio Avello, y el reencuentro en la galería Laura Haber con las pinturas del talentoso Daniel Ontiveros, que desde hace varios años no expone en Buenos Aires. Ontiveros fue combatiente en la guerra de Malvinas, y en su nueva y bellísima serie dedicada a los campos de golf, sabe sacar partido de la ironía, sin caer en la obviedad del arte politizado.   

  • «Todo arte es político», asegura el jovencísimo Leo Estol frente a una de las obras. A partir de este concepto, Estol utiliza un mapamundi con divisiones políticas, pero lo usa desprejuicidamente y con humor, como un ornamento más de su estupendo collage fotográfico.   

  • Una buena noticia, es el acuerdo del artista Hernán Salamanco con la galería paulista Baró Cruz, para hacer una muestra individual en Brasil a mediados de junio.

  • También se celebra la venta de un radiante vidrio de grandes dimensiones de Martha Minujín en la suma de 15.000 dólares.

    ENIGMAS   

  • El galerista español Luis Adelantado, adelantó precisamente su partida de la feria y clausuró su stand, generando un clima de incertidumbre ¿Qué motivos indujeron el precipitado retorno de Adelantado? El interrogante quedó flotando.

  • Entre los otros enigmas que deja la Feria, y que le hacen muy poco favor al mercado, figuran: la desmesura de algunos galeristas que compran obras a los artistas a precio vil, para venderlas al día siguiente en fortunas; además de los coleccionistas que optan por seducir a los artistas, y así eluden pagar la comisión que cobra el galerista. Ambas actitudes distorsionan y desalientan el mercado.
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