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3 de octubre 2006 - 00:00

Algo discursiva, pero interesante

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Los creíbles Rodolfo Bebán y Alberto Segado (Billy Brandt y el hombre que lo traicionó), en «Democracia», obra de mayor eficacia testimonial que dramática del autor de la notable «Copenhague».
«Democracia» de M. Frayn. Dir.: H. Urquijo. Int.: R. Bebán, A. Segado, J.M. López y elenco. Esc.: A. Negrín. Vest.: M. Albertinazzi. Luces: J.Pastorino (Teatro San Martín.)

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Con un tono mucho más didáctico y expositivo que el que utilizó en su exitoso thriller de ambiente científico, «Copenhague» (1998), en «Democracia», el periodista y dramaturgo inglés Michael Frayn volvió a ocuparse de los avatares de la política internacional.

«Copenhague» (exhibida durante cuatro temporadas, de 2002 a 2005, en el Teatro San Martín, y aclamada en la Facultad de Ciencias Exactas de la UBA, entre otros claustros universitarios donde se representó). partía del misterioso encuentro que mantuvieron en 1941 un físico danés y otro alemán, implicados por distintas vías en la construcción de la bomba nuclear. Allí, Frayn supo conciliar suspenso, conflicto ético y un digerible caudal de información científica.

«Democracia» intenta repetir la misma fórmula desplazándose del campo de la ciencia -en plena época nazi- al espionaje de la Guerra fría; pero su eficacia es más bien testimonial, no de orden dramático. El autor toma un momento histórico preciso para señalar las incontables dificultades que acarrea la instauración de un sistema democrático en una sociedad escindida ideológicamente y con años de autoritarismo sobre sus espaldas. También ofrece un retrato, entre bambalinas, de la intimidad del poder.

La figura elegida es Willy Brandt, canciller de Alemania Federal entre 1969 y 1974 y Premio Nobel de la Paz, en 1971, por su política de apertura hacia los países del Este y sus intentos de reconciliar a las dos Alemanias. Brandt es mostrado como un político idealista y visionario, mujeriego e indeciso, pero también dueño de una gran lucidez, que se vio obligado a dimitir cuando se descubrió que su asistente personal (Günter Guillaume) respondía a la Stasi (la principal organización de policía secreta e inteligencia de la República Democrática Alemana, disuelta en 1989).

El autor aprovechó este incidentepara desarrollar en escena un vínculo cargado de afecto y ambigüedad entre estos dos personajes. La mutua identificación que va surgiendo entre el político y su espía genera un interesante contraste en relación a los siniestros manejos del Este y a las desestabilizadoras maniobras de los propios hombres de Brandt.

En las dos horas de representación se escuchan varios discursos oficiales (compensados con varios chistes y escenas de relajada cotidianeidad). También se escuchan algunas rápidas reflexiones sobre las dificultades de conciliar ética y política pero sin profundizar demasiado en el tema. Las intrigas palaciegas dominan casi toda la acción sin generar demasiado suspenso, ya que en paralelo Guillaume le va a explicando a su jefe del Este todo lo que sucede en el bunker político de Brandt.

La puesta de Hugo Urquijo compensa lo discursivo del texto con una acertada valorización de cada personaje, logrando así que las escenas de conjunto tengan tanta fuerza como las más intimistas.

Rodolfo Bebán y Alberto Segado resultan muy creíbles en sus papeles al igual que el resto del elenco. Bebán se muestra como un gobernante amable y distendido, de profundas convicciones y extrema sensibilidad.

Tanto en su embriaguez y picardías de seductor como en sus apariciones públicas o en sus reuniones de gabinete siempre se percibe al mismo hombre. Segado, por su parte, explota con naturalidad, ternura y simpatía a un personaje de apariencia simple y espíritu acomaditicio, pero cuyo verdadero rostro seguirá en sombras.

Este tipo de obra bien podría admitir un escenario casi desnudo, pero la escenografía de Alberto Negrín ofrece un adecuado marco de sofisticación a estos políticos tan trajeados y amantes del vino tinto. Más documentalista que política, «Democracia» tiene el mérito de ofrecer una información sintética y objetiva que no defraudará a los interesados en el tema.

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