9 de junio 2008 - 00:00
Argentinos lograron récords, aún modestos, en Nueva York
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Detalle de la
obra del
argentino
Antonio Seguí,
que se vendió
en 97.000
dólares, una
suma mucho
más baja que
que obtuvo su
contemporáneo
mexicano
Claudio Bravo:
u$s 1.300.000.
Otra gran figura de los Latin American Auctions es el cubano Wilfredo Lam, que recibiera buena influencia del arte africano; por una pequeña obra de 50x40 cm se pagaron 200.000 dólares. El también chileno Roberto Matta logró un gran precio por un dibujo mediano de su período en Nueva York (el más cotizado) al pagarse 300.000 dólares. Las obras de la década del sesenta también adquieren dichos valores, pero en un mayor tamaño.
El arte cinético está de parabienes: el movimiento difundido por la galería Denise René, de Paris, supera sus precios día a día. El venezolano Cruz Diez, que vive cerca de la Tour Eiffel, alcanzó 170.000 dólares por una obra de 60x60 cm. Curiosamente. en una exposición suya de marzo, en Madrid, las obras tenían precios más bajos. La misma cotización tiene la obra del mendocino Julio Le Parc, que hace más de cuatro décadas vive también en Paris. Se superaron todos sus precios al venderse en 313.000 dólares (multiplicando por diez la estimación de la casa de subastas) una composición en madera pintada de 90x90 cm. realizada en 1960,
Poco y flojo arte brasileño se ofreció esta vez. Un Cavalcanti y poco más, se vendió en regulares precios, pero en las leilaos de San Pablo, todos los días se superan los récords ante la fortaleza del real y la pujanza de nuestros vecinos.
El pequeño De la Vega, que se vendió en 52.000 dólares, superó cinco veces el precio que había logrado en 2001 en Buenos Aires. Del uruguayo Gurvich, de quien había estupendas obras en arteBA, no se lograron grandes valores. Ocurre lo mismo que con su colega Torres García: son únicamente las obras constructivas las que logran grandes precios.
Muy buenas ventas se están realizando en el último año del platense Luis Tomasello, sus construcciones de los sesenta se están pagando un promedio de 70.000 dólares, 30% de lo que se pagan las similares y contemporáneas de Le Parc. No se pagó bien el Guillermo Kuitca, cuyas obras superan generalmente los 100.000 dólares.
Consideramos que la cotización de Antonio Seguí deberá aumentar. Por una característica obra de 200x200 cm. se pagaron 97.000 dólares y, aunque las comparaciones son odiosas, es ocho veces más económico que su contemporáneo Claudio Bravo. Buen récord logró el joven sanjuanino Mario Pérez. quien vio superada su cotizaciónde hace tan sólo una semanaen 50%, al venderse en 27.400 dólares una obra de 100x80 cm. superando la cotización del buen pintor uruguayo Ignacio Iturria, que lo triplicaba en valores históricamente.
Sin duda que las buenas ventas de casi 40 obras de arte nacional, en casi todos los casos en precios récords, es una gran noticia, pero también debemos recordar que por más que sean récords, son precios ínfimos para el valor del arte internacional y latinoamericano. Si comparamos tres artistas que están activos, vemos que por un Lucien Freud se pagan 33 millones de dólares, por un Claudio Bravo, 1.300.000, y por un Seguí, sólo 97.000. No sólo estamos lejos del mundanal ruido sino también tenemos precios de un ya cuarto mundo.




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