Predomina un arte accesible y pesificado, la pintura como lenguaje y más que nada obras contemporáneas, porque este año faltaron a la cita las galerías que trabajan los grandes maestros, aunque hay trabajos de En la marea de arte de la feria, las mejores obras están concentradas en galerías como Archimboldo, que presenta las impecables pinturas de
Algo similar ocurre con las esculturas que ostentan resonancias indígenas, a todas luces identificables con sus hachas atadas o sus puntas agudas. Lo cierto es que hay un indefinible «molde» que encasilla casi todas las obras. En suma, nada que sea posible criticar, más que cierto desdén por el arte conceptual y un fuerte apego a la forma. Lo que se advierte en el conjunto, es el temor de los artistas a afrontar el riesgo. Temor que sin duda se extiende a los galeristas, pues el Premio a la Artes Visuales que se exhibe en la feria y otorgó la AAGA, ostenta las mismas limitaciones.
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