• El nivel técnico del canal del gobierno venezolano «Telesur» es intachable, de acuerdo al momento de expansión que atraviesa la economía del país, pero sus contenidos son absurdos. Las informaciones no hacen más que reproducir los delirios paranoicos de Hugo Chávez, ahora centrados en la empresa misma. La semana pasada la conductora afirmó que «uno de los primeros objetivos de la invasión estadounidense serían las instalaciones de transmisión de Telesur», e inmediatamente pasaban a imágenes del ministro de Comunicaciones rodeado de cámaras y micrófonos, ratificando la noticia, aunque ante la insistencia debió admitir que «efectivamente uno de los objetivos prioritarios de la invasión imperialista serían las redes de noticias, y Telesur estaría entre ellas». Si en 45 años Estados Unidos no invadió la Cuba marxista de Castro, que llegó al extremo de apuntarle misiles soviéticos en 1962, y ni siquiera un halcón como Ronald Reagan invadió la Nicaragua sandinista, ¿por qué motivo George Bush invadiría hoy Venezuela?
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• Monotemático y pueril, la siguiente noticia fue que «el año pasado 25 millones de personas en Estados Unidos debieron ser alimentadas por el sistema de ayuda pública, la mayoría hispanos, a causa de que el poder adquisitivo de los salarios retrocede desde hace mucho tiempo...», y a continuación « controversia por los vuelos de línea estadounidenses a Venezuela...» ¡Qué obsesión ridícula! Los medios oficialistas de prensa suelen resultar lamentables, y éste peor.
• La señal «Volver» emite periódicamente capítulos de viejos programas de Jorge Porcel con Patricia Dal, Georgina Barbarrosa, García Grau, Javier Portales y su grupo. Sorprende hoy un humor de insinuaciones y palabras con doble sentido, la frescura de actores que se tientan de risa ante alusiones de índole privada -muy típico también en Alberto Olmedo-, la calidad de actrices de teatro que participaban, y los números de canto y baile que protagoniza el mismo Porcel. En los años 80 aquellos programas parecían subidos de tono, pero comparados con los humorísticos actuales eran una inocentada.
• Continúa abriendo una nueva senda en el mundo de la televisión la señal americana «The History Channel», si bien ya varios imitan el estilo documental con actores y extras. Durante décadas, para tratar temas de la Antigüedad debían rellenarse las imágenes con viejos grabados, mapas, pinturas, estatuas, siempre con zoom adelante y zoom atrás. La audacia de filmar con intérpretes y su enorme mayor costo ha hecho de un tipo de programación casi marginal, algo que llega hoy a amplios sectores y populares. Para amantes de lo bélico resulta fascinante el programa «Las grandes batallas de la historia». Trabaja en animación computarizada, y previo a cada corte publicitario plantea tres alternativas de cómo reaccionó un general ante determinada instancia del combate. El espectador hace su elección, y luego los narradores y especialistas explican las consecuencias de cada una y cuál eligió el militar al mando. Aparecen alternados profesores de universidades estadounidenses y europeas expertos en los hechos del día.
• ¡Qué poco graciosa es Julieta Prandi! Muy bonita y sensual, pero no para sostener un programa humorístico. Imita en todo a Mariana Fabbiani, que es simpatía pura, con resultados endebles.En su episodio con Francella hizo de ninfa deslumbrante, con poca exigencia actoral y sin incursionar ella en el humor. La gracia estaba a cargo del capocómico. Luego con los ex Tinellis de «No hay dos sin tres» ya asomaron con claridad sus limitaciones. Ahora en «Ojo con el ojo» lo único que produce es que el espectador extrañe a Mariana Fabbiani.
• Fanny Mandelbaum no debería vestir pantalones. Con un torso tan corto no le sientan. Y menos cuando se la ve de pie junto a dos jóvenes delgadas, una de ellas alta y bella como Karina Mazzocco. Otro que debería consultar a un asesor de vestuario es Walter Nelson, que al concurrir el año pasado como relator invitado al futbol-tenis del programa de Maradona lucía pantalón y campera de tela de vaquero. Hombre grande, vestido como adolescente, en el tramo culminante del programa más visto de la televisión argentina y que se comercializa a todo el exterior.
• Mario Pergolini pasó por «La cornisa» como invitado «cábala» de Luis Majul en el lanzamiento de la octava temporada de ese ciclo. Dicho sea de paso, el domingo 26 al término de «La cornisa» llegará «Fuego Cruzado» con Marcelo Longobardi, ambos en «América». Habló Pergolini de la llegada de su segunda hija, sus dudas de continuar el año próximo en Rock & Pop, aunque puede responder a una nueva estrategia del conductor para mejorar su negociación con la radio, tal como hizo con «Telefé».
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