Esta abundancia de datos falsos, más los abruptos giros que sufre la acción, son los mecanismos que mantienen en vilo al espectador. Por otra parte, la rudeza de los diálogos ( muestrario de tendencias racistas y homofóbicas) hace que la obra concentre una inusitada dosis de violencia apenas atenuada por el delirio humorístico de sus situaciones.
El espectáculo puede ser disfrutado como una comedia ingeniosa y urticante, y como la denuncia a una realidad vigente. Más allá de sus méritos (uno de los mayores éxitos del teatro español) lo que en verdad la hace atractiva es su juego actoral, a cargo de tres estupendos actores:
Su trabajo le aporta a la obra mayor intensidad dramática sin descuidar sus mecanismos de comedia ingeniosa.
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