No sólo los modos de difusión de contenidos audiovisuales se transforman con las plataformas sino también los de producción. La última novedad es la de Hernán Casciari, con una película y una serie que ostenta record de productores: está financiada por 2000 inversores que compraron bonos de 100 dólares hasta llegar a los 600 mil que requiere el proyecto. Combatiendo el fantasma del gran productor al que debe gustarle una idea para que pueda ser llevada a la pantalla, se logró juntar esa suma de dinero en menos de dos meses para rodar la película “La Uruguaya”, basada en la novela homónima de Pedro Mairal, dirigida por Ana García Blaya. Y en menos tiempo se consiguieron otros 600 mil dólares de otros 2000 inversores para la miniserie ¨Canelones¨, de Casciari, con Darío Barassi y Verónica Llinás, que cuando esté finalizada será vendida a alguna plataforma.
Finalmente Casciari, creador de la comunidad Orsai, que surgió hace más de diez años con un blog, llevará al cine su historia ¨Mas respeto que soy tu madre¨, que se vio con Antonio Gasalla durante varias temporadas en teatro. La compró Disney y Pampa Films y ya rodó exteriores en Mercedes con Diego Peretti y Florencia Peña. Dialogamos con Casciari, quien continúa dando recitales de cuentos al aire libre los sábados en diferentes anfiteatros.
Periodista: ¿Se sumaron a la moda de las criptomonedas?
Hernán Casciari: Recurrimos al financiamiento del crowdfunding, en el que se salen a buscar inversores que compran bonos y después ganan cuando la película se vende. Reciben la ganancia proporcional a lo que invirtieron. Pero la novedad aquí está en que los inversores participan de todo el proceso productivo de una película y toman decisiones de artística, logística y finanzas. Para eso creamos una app muy parecida a la del Congreso de la Nación cuando tienen que votar. Hay que generar quórum y se vota todo, casting a una escena del guión, si irá a cines comerciales o no, etcétera. Se vota si hay 51% de quórum y el resultado se valida en la votación, que es vinculante. Y si los productores quieren, pueden participar como extras en el rodaje. Hay asociados de 15 países.
P.: ¿Cómo implementaron la venta de los bonos para el film?
H.C.: Tuvimos primero ese sistema creado sin saber con qué proyecto se iba a iniciar. Y cuando leí la novela compré los derechos para cine, sacamos el presupuesto y necesitábamos 600 mil dólares. Imprimí 6000 bonos de 100 dólares y muy rápidamente conseguimos la financiación. En sólo 45 días. Se puede invertir un mínimo de 100 dólares y un máximo de 20 mil. Convocamos al equipo creativo y empezamos a trabajar en el casting.
P.: Tal fluidez no parece propia de los engorrosos tiempos del cine local sin un productor fuerte que esté detrás. ¿Cuál es la historia?
H.C.: Son caminos diferentes, es otra manera de producir. La trama gira en torno a un escritor argentino que viaja a Montevideo a cobrar dólares desde España con el fin de esquivar el cepo cambiario. En Uruguay se encuentra con una fan y encaran una relación, pero todo lo económico y sentimental se tuerce irreversiblemente.
P.: ¿Cómo son esos productores asociados?
H.C.: Es la comunidad de la revista Orsai, que cuenta con más de 100 mil personas y con diez años de historia en la edición de una revista de periodismo narrativo e ilustración. Es gente que participa de proyectos culturales y ahora incorporamos audiovisuales. Es una comunidad fervorosa y variopinta. Hubo bonos comprados por diez personas que se juntaron y pusieron 10 dólares cada uno, porque es un gran divertimento, aprendizaje, con reuniones de 3 a 5 horas por zoom, participan de reuniones de guión, siempre muteados claro, y votan escenas, se suman a maratones de castings, a rodajes de 14 horas. Es para gente que le gusta ese mundo y se divierte con el proceso.
P.: ¿De qué trata la miniserie?
H.C.: Se llama ¨Canelones¨ y es una historia mía sobre algo muy truculento que le pasó a mi madre. Llinás es mi madre y Barassi soy yo, pero sólo conocen bien los detalles los productores asociados, es secreto para los de afuera. Y se verá según los carriles naturales de producción profesional, veremos si la compra Disney o Netflix o cualquiera, y del dinero que recaude del cine, festivales, plataformas territoriales, se junta y se devuelve proporcionalmente a los asociados. Yo gano plata porque invertí en bonos, no por otra cosa.
Dejá tu comentario