"Los Bobos” de Basovih Marinaro y Sofía Jallinksy llega al Cinearte Cacodelphia, tras su paso por elBuenos Aires Festival Internacional de Cine de Independiente (BAFICI) y de ser distinguida en el Festival de Gijón. Esta dupla, que se caracteriza por contar historias incómodas, reafirma su sello narrativo con una banda organizada que ofrece un tratamiento ilegal para anular las capacidades mentales de los pacientes. Así es como el título cobra sentido, sin embargo, la trama va a fondo y cuestiona quiénes son los verdaderos bobos.
"Los Bobos", una película argentina que cuestiona la anulación del otro
La dupla Basovih Marinaro y Sofía Jallinksy regresa al cine para incomodar al espectador. A partir de este viernes se proyecta en el Cinearte Cacodelphia.
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"Los Bobos": una película argentina que cuestiona la anulación del otro.
En un mundo donde los negocios ilegales ya no son noticia, una dupla joven, interpretada por Sebastián Romero Monachesi y Cecilia Marani, integra una banda, donde se encargan de llevar a cabo un proceso eléctrico que tiene como fin suprimir la capacidad cognitiva. En otras palabras, hacen el trabajo sucio. Sedan a los pacientes sin su consentimiento, responden dudas de los familiares y activan la máquina que quema el cerebro. Indignados por el poco porcentaje que le queda a su favor, le plantean este problema a la líder de la banda, quien además es madre del masculino. A pesar del lazo sanguíneo, el pedido es negado. Pero en medio del enojo, aparece una idea: ¿y si aceptan los trabajos que la misma jefa rechaza? Así comienza su emprendimiento paralelo.
Enceguecidos por el alto ingreso monetario que comienzan a recibir por cada propuesta paralela que aceptan, se olvidan de preguntarse por qué la misma líder se había negado a ellas. Esto lo comprenden una vez que su moralidad se encuentra entre la espada y la pared al cerrar un trato con una mujer que emana poder y oscuridad. Las condiciones que propone bajo su enorme dineral se acercan a la tortura, pero ¿no es lo que estuvieron haciendo hasta el momento?
Marinaro y Jallinksy proponen una sátira distópica donde se exploran los límites humanos. En una era de individualismo, ¿hasta qué punto es posible la total anulación del otro? “Estamos en un momento donde está muy clausurado el debate, el diálogo entre personas que opinan de distinta manera. Más allá de lo político, en términos sociales también vemos que puede haber una dificultad para dialogar, un miedo al conflicto y a resolverlo hablando, por más que hay cosas que son dolorosas, que no están buenas y demás, pero que es importante trabajarlas. A veces la decisión es ‘bueno, me separo, me alejo, no te hablo más’”, explicó la directora en diálogo con Ámbito.
Una película argentina que propone una distopia no tan lejana
En cada función en que los directores están presentes, antes de la proyección, leen un fragmento de “La Tiranía sin Tiranos” de David Trueba, donde retoma una definición de los griegos sobre la concepción del idiota: “...aquel individuo ensimismado que se preocupa exclusivamente por sus asuntos privados y sus intereses personales, dándole la espalda a la vida pública y al bien común”.
Periodista: ¿Cómo nació la idea de “Los Bobos”?
Basovih Marinaro: Un poco estamos obsesionados con el tratamiento psiquiátrico a principios del siglo XX. Había algo ahí dando vuelta con la lobotomía, el electroshock, la ducha de agua fría y algo de ahí que estaba muy presente. Aparecen algunas novelas argentinas que fueron un marco como para poder avanzar con la idea, que son “La Comemadre” de Roque Larraquy y “El ojo de Goliat” de Diego Muzzio. Pero el punto de partida fue una entrevista que leímos de Anna Starobinets, una escritora rusa que tiene una novela, un libro de cuentos que se llama “La glándula de Ícaro”, donde cuenta que su idea surge porque tiene una hija pequeña que empieza a tener una especie de alergia a su gato y el médico propone castrarlo. Entonces ella lo hace y ve como se le anula la personalidad, no era su gato. Y ella hace una reflexión ahí bastante interesante sobre cómo las personas de alguna forma anulamos las personalidades de nuestros amigos, padres, hijos, obvio, no físicamente, pero sí psicológicamente, sí emocionalmente.
P.: Y así llegamos a esta distopía donde una banda ofrece un tratamiento que propone anular al otro literalmente.
B.M.: La película empieza con una moral completamente torcida, ellos asumen de forma administrativa algo que claramente para nosotros es raro, comienza desde una moral completamente cambiada, partida de una ética atroz, pero ¿cuánto se puede estirar eso? Cuando los protagonistas se ven violentados, ahí es donde nos interesaba ver qué es lo que les pasaba, todo el mundo tiene su límite, ¿no? Ellos encontraron su tope de la peor forma posible.
P.: Más allá del procedimiento, es fuerte entender que muchas veces son los propios familiares quienes eligen para su lazo sanguíneo suprimir su capacidad cognitiva.
B.M.: Hay una definición de idiota antigua que leemos antes de cada función que dice que es alguien a quien solo le interesa lo propio y no lo de los demás. Hay algo ahí que también es muy transversal con lo que estamos viviendo nosotros, ¿no? Esto es la meritocracia, la gente que se salva sola y que se puede salir y trabajar solo, la eliminación de la comunidad. Ahí también dialoga con eso de quiénes son realmente los bobos.
P.: ¿Y quiénes son realmente los bobos acá?
Sofia Jallinksy: Nosotros tenemos una opinión de quiénes son los bobos, pero también, obviamente, jugamos con que hay gente que va a decir “los bobos son los que decidieron el tratamiento”. Y, en definitiva, la idiotez que manejan los protagonistas es mucho más cercana a la definición de “bobo”.
P.: A diferencia de su última película “El Estertor”, esta crueldad sucede puertas para afuera, generando un clima apocalíptico.
B.M.: Hablando de la coyuntura actual, claramente hay algo ahí que un poco nos atosiga, nos empuja, nos lleva a ese lugar. Nosotros, de alguna forma, más allá de la historia y todo lo angustiante que queríamos generar, también queríamos anclarla en Buenos Aires. Nos han dicho que lo que más le perturbaba de la película era que justamente está anclada en Buenos Aires, que pase un colectivo, que esa gente esté cerca de uno, que uno puede estar tomando un café, pero va a haber gente que esté haciendo este tipo de cosas. Eso nos parecía interesante para generar un clima de primero, de actualidad y segundo, de cercanía.
S.J.: Al principio, cuando empezamos a hablar con la gente de arte y pensar un poco en los espacios y demás, estaba la posibilidad de ir más por el lado de la ciencia ficción, dependiendo de la máquina, todo, ¿no? Si esa máquina se movía por ahí muy sofisticada, podía ir a un mundo más así. Y cuando empezamos a hablar, al toque fue muy importante que la máquina sea muy precaria, que sea algo que medio que uno puede ensamblar, alguien que más o menos maneja unas cosas de electricidad que pueda como armar eso. Y ahí creo que se fue volviendo todo más real, por más que no exista ese mundo, digamos, por más que la máquina no exista o este procedimiento no exista necesariamente, ahí creo que empezó la idea de decir, "bueno, no existe, pero podría existir."
P.: Después de su paso por el BAFICI y por el festival de Gijón, donde además fue distinguida, la película llega a las salas del Cacodelphia. ¿Qué les gustaría que le suceda al público?
S.J.: Vamos a ver qué pasa, si se puede mantener en cartelera durante un tiempo. Va a ser todo un desafío porque también nosotros tenemos una sensación de que a veces se subestima un poco al público y a lo que quiere ver en el cine, ¿no? Y se dice que nuestras películas no son para todo el mundo y no sé, vamos a ver qué sucede. Por ejemplo, “La Sustancia” es una película que le fue re bien en el cine y a priori decís “no es para todo el mundo”. Pero por ahí la gente está queriendo ver otra cosa.
B.M.: En las funciones siempre se arman debates y charlas. La gente creo que también tiene ganas de hablar y de debatir. Me parece que está bueno ese encuentro, está bueno también que no sé, que te genere algo, por más que no te guste o te guste, pero que pase algo, ¿no?
Ficha Técnica
"Los Bobos" (2026). Dirección: Basovih Marinaro & Sofía Jallinsky. Guion:Basovih Marinaro. Elenco: Sebastián Romero Monachesi, Cecilia Marani, Fiona Gollob, Liliana Weimer, Florencia Bergallo, Verónica Gerez. Duración: 95 minutos.
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