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24 de septiembre 2013 - 00:09

Con Tavernier llegó el buen cine

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Bertrand Tavernier, llegando al Festival de Cine de San Sebastián.
án - Al fin una película buena, y muy buena, en la competencia oficial de San Sebastián. La trajo el ya septuagenario Bertrand Tavernier, y se trata de una comedia. Hace años, el hombre supo matizar con diálogos sarcásticos algunos momentos de "El juez y el asesino", "Que la fiesta comience" o "Más allá de la justicia", y luego se probó en una de aventuras, "La hija de D' Artagnan", pero nada más. Lo que es muy poco en una obra de 34 títulos. Por eso mismo, ahora sorprende y alegra doblemente con esta pieza muy lograda, y de mucho ritmo, ambientada en el Quai d' Orsay. Que es el Palacio San Martin de los franceses, vale decir, la sede del Ministerio de Relaciones Exteriores.

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"Quai d' Orsay", precisamente, se llama la obra, basada en el comic homónimo de Lanzac & Blain, quienes a su vez se inspiraron en un ministro de existencia real: el inefable Dominique de Villepin. Y basta comparar su foto en internet con la del protagonista Thierry Lhermitte, para advertir el evidente parecido. Aún más, la película termina con un auténtico discurso del canciller de Villepin, el del 19 de marzo de 2003 rechazando la invasión a Irak, "el más bello discurso que un ministro francés haya pronunciado en las Naciones Unidas", destacó Tavernier en rueda de prensa.

Lo gracioso es que hasta ese momento el tal ministro solo parecía un reverendo atropellado, un tipo disparatado, acelerado y caprichoso que volvía locos a sus asesores y redactores con órdenes y contraórdenes, sin importarle, ni registrar siquiera, los desastres que causaba con solo abrir o cerrar la puerta para reclamar un trabajo, rechazarlo, o dar nuevas pautas anulando las que acababa de ordenar. "Es autista, obsesivo, provoca tornados a su paso, pero no es ignorante. Aunque se lo hayan escrito, ese discurso viene de él, de su cultura". Sucede que, recién al final, uno advierte que el tipo era ridículo e insoportable pero tenía razón en varias cosas, y aportó lo suyo debidamente. "El integraba el gobierno derechista de Jacques Chirac. Y aunque muchos del gabinete disentían, estuvo años trabajando por la paz africana, y se mostró siempre firme contra el neoconservadurismo y el intervencionismo de los EE.UU. en el mundo. Podemos reírnos del caos que provocaba en su Ministerio, pero no de sus posiciones. Por ejemplo, cuando repetía que un país 'no debería funcionar según los cálculos de los usureros'".

Detalle interesante: Tavernier, autor de izquierda, hace el elogio de un ministro de derecha. "Pero era menos asesino que Tony Blair", subrayó, despachándose luego contra unos cuantos funcionarios actuales de su país. "Los de Cultura suelen ser aberrantes, e incultos. Para quedar bien con los votantes, muchos de ellos se pusieron a favor de la piratería. Tardaron en aceptar su error. Y los de Finanzas son peores. No saben nada de los mecanismos del cine. Con 'La princesa de Montpensier' dimos trabajo a 90 personas de los lugares donde filmamos, y dejamos allí un millón y medio de euros. Pero ellos, con su mala fiscalización, obligan al trabajo en negro. La verdad, con Sarkozy estábamos mejor. Debemos luchar contra los políticos estúpidos y encima ignorantes. Para colmo, hoy la ignorancia es una enorme dictadura con miles de adeptos".

Quizá por esa misma ignorancia, o para no parecer antidemocráticos, le dejaron filmar en el mismísimo Quai d' Orsay. "Si, lo conseguimos tras larga negociación", dijo en un aparte el productor Frederic Bourboulon. "Debimos filmar a partir de las 17 hs. y los fines de semana, lo que significó un fuerte gasto, pero, como usamos muchas frases de Heráclito, que son de derecho universal, una cosa compensa la otra".
También debió atender cuestiones de derechos David Trueba, autor de la segunda película española presentada en competencia: "Vivir es fácil con los ojos cerrados". Ambientada en 1966, Javier Cámara encarna a un profesor que orejea las letras de las canciones de los Beatles a través de Radio Luxemburgo, para enseñar inglés de un modo más atractivo a sus alumnos. Fanático, al saber que John Lennon está filmando en Almería ("Oh, qué bella guerra") viaja hasta allí para conocerlo y convencerlo de poner las letras en la contraportada de los discos.

"Rodamos dos versiones de una escena con los alumnos, por las dudas no conseguíamos los derechos para que los chicos recitaran 'Help'. También queríamos poner la versión unplugged de 'Strawberry Fields Forever', el tema que Lennon compuso en Almería. Por suerte, tras larga búsqueda, dimos ya ni sé con qué descendientes que cuando leyeron el libreto nos dieron inmediatamente la autorización. Esta resultó una de esas películas que abren todas las puertas", dijo Trueba, que además logró la colaboración de Pat Metheny para la banda sonora.
Es cierto, la película, bastante sencilla y más o menos a la altura de "El árbol azul" y "El padre Manolo" (que incluso está citado), es de las que abren puertas en todas partes, incluso hasta en los festivales. Gustó al público local, y quizá la actuación de Javier Cámara también guste al jurado.

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