La buena comediante Eugenia Guerty en
una escena del unipersonal «Llorando me
dormí», donde encarna a una preceptora
tan detestable como patética en su vida
privada.
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Bien caracterizada y con muy pocos elementos escenográficos, la actriz logra que el espectador comparta sus aventuras, por momentos estimulando su complicidad y en otros favoreciendo su mirada crítica, ya que se trata de un personaje cómico pero de conducta detestable.