26 de mayo 2008 - 00:00

El arte argentino es el más subvaluado de Latinoamérica

El arte argentino es el más subvaluado de Latinoamérica
A pocas horas de las subastas de Nueva York, hemos realizado un estudio de las ventas durante dos décadas en estos remates, que son termómetro del mercado latino en los Estados Unidos y que también sirven para fijar valores en el resto de Iberoamérica.

En el cuadro adjunto se pueden ver las grandes diferencias de precios que se pagan por los distintos artistas. Los valores surgen tomando las mejores ventas de cada uno de los autores, con el criterio de que las obras tienen las mismas medidas, y que son de la mejor temática y calidad de cada autor.

De Diego Rivera, el mayor artista mexicano, se han ofrecido 469 obras y su mayor precio fue por una característica pintura de «Dama con Alcatraces», que se vendió en 1992 en 2,8 millones de dólares y que, no dudamos, hoy alcanzaría más del doble, como mínimo. Su período cubista en Europa también es muy cotizado, aunque se paga la mitad que esas obras emblemáticas.

Del chileno Roberto Matta se han ofrecido 443 obras. Su período más buscado es el de los años 40 en Nueva York, y su mayor venta fue de 1.700.000 dólares. Sus obras posteriores, de Roma, se pagan tan sólo 20% de aquellas generadas junto a Gorky y De Kooning.

El uruguayo Torres García es muy demandado, pero muy escasa su obra. Tan sólo 78 obras se han ofrecido y su mayor precio ha sido de un millón de dólares por la estupenda obra que se encuentra en el MALBA de Buenos Aires. Las más cotizadas son del período constructivo; las obras figurativas se pagan sólo 10% de sus precios mayores.

La gran estrella del panorama latinoamericano es el colombiano Fernando Botero, que puede pasar poco tiempo en su país por razones de seguridad, pero vive y trabaja en Nueva York, Paris y Pietrasanta. De él se han ofrecido 515 obras en estos años. Sus mayores precios, en pintura, han sido dos millones de dólares y, en esculturas, 1.600.000. Junto a Lucien Freud debe ser el artista más popular en el mundo. Su cotización subirá sin duda alguna y esperemos que también suban nuestros artistas, como el caso de Seguí, cuya cotización es injustamente 15 veces inferior.

El platense Emilio Pettoruties el autor argentino mejor cotizado. Se han ofrecido 43 obras, de las cuales las del período 1920-1950, de carácter neocubista, son las más buscadas. Su mayor precio fue por un clásico Arlequín de 1953, por el cual se pagaron 500.000 dólares hace una década. Por sus obras posteriores se paga una tercera parte.

El chileno Claudio Bravo, que hace años viven entre España y Africa, es el realista más cotizado del mundo, junto al español Antonio López García. Se han ofrecido 236 obras; lo más cotizado son los paquetes de papel con hilo sisal que lo hicieran famoso en sus primeras muestras madrileñas. Su mayor precio fue de 1.440.000 dólares, y su correcta cotizacion es 17 veces mayor que la del mejor realista argentino.

Del inigualable y misterioso Alejandro Xul Solar se han ofrecido 42 obras y 35 han encontrado compradores. El tamaño reducido de sus pinturas no permite que alcancen precios astronómicos, pero es el segundo artista más cotizado de nuestro arte, después de su amigo Pettoruti.

El uruguayo Pedro Figari fue un artista con una gran producción, ya que en tan sólo 13 años de actividad plástica, realizó cerca de 5.000 obras. De él se han ofrecido 127 obras y vendidas 57%, es decir 72 pinturas. Su mayor precio ha sido un característico baile criollo en patio colonial que alcanzó los 216.000 dólares hace un año.

El popular Benito Quinquela-Martín tenía muchos compradores americanos que lo visitaban en su taller de la Boca; 25 de sus obras se han vendido en Manhattan, y sus mayores precios se obtienen por las del período 1918-1944, con colores claros y grueso empaste, como la pequeña pintura de 40x50cm. que obtuvo 46.000 dólares en Sotheby's. Esta semana se superarán sus precios sin ninguna duda, ya que reapareció una gran obra de 1925, la cual ya comentáramos.

Antonio Seguí está radicado en Paris desde hace más de tres décadas y allí se lo considera francés. Un centenar de sus obras se han ofrecido en estas dos décadas en Nueva York, una de las cuales alcanzó los 132.000 dólares, Ha expuesto en las mismas galerías que Botero y Bravo, y su producción también es abundante, algo muy importante para una buena valorización en el mercado. No consideramos lógica su baja cotización frente a los precios de sus dos colegas.

De Juan Lascano no es común ver obras en subasta. En ambas casas de remate se han vendido sus desnudos en 35.000 dólares. Curiosamente son los bodegones las obras más demandadas en la Argentina, donde somos más pudorosos en cuanto a la clásica temática de los desnudos femeninos. Mario Pérez es un sanjuaninomás conocido en EE.UU., Puerto Rico y Colombia que en nuestro propio país, aunque vive y trabaja en su Provincia y ha realizado grandes exposiciones en nuestros museos nacionales. Veinte de sus obras se han vendido en subastas, siendo su mayor valor 41.000 dólares. En tan sólo cuatro años, sus creaciones lograron multiplicar su cotización por cuatro en las auctions latinoamericanas.

Esta investigación confirma nuestra teoría de que el valor del arte de los argentinos es bajísimo y que los precios crecerán de forma importante en el futuro. Si Ortega y Gasset lo viera, nos recordaría aquello de «Argentinos a las cosas...».

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