El arte contemporáneo bate récords en remates porteños

Espectáculos

Los remates en Argentina se han caracterizado por ser muy variados y generales. Algunos ofrecen objetos comunes y también algo de arte, como los ya clásicos de Breuer Moreno, donde todos los miércoles, y con gran éxito y atractivo, se subastan lotes desde 10.000 a 30.000 dólares. La mayoría, y los más difundidos, son los llamados de Arte, donde hay pinturas, esculturas, muebles, adornos, platería, joyas, cristalería etcétera. Incluso los de libros son agregados a éstos, generalmente, el último día de la subasta (sin duda que esto es lo que le gustaba a Enrique Santos Discépolo).

La especialización es una asignatura pendiente, por lo que merece ser felicitada la nueva generación que comanda la casa Roldán, que desde septiembre del año pasado, y por tercera vez, comenzó a realizar subastas de arte moderno y contemporáneo, con obras que han sido realizadas en las últimas cinco décadas y con muchos artistas activos en el mercado nacional.

En general, era poca la presencia de contemporáneos en subasta, salvo cuando se trata de remates benéficos y los pobres artistas donan sus trabajos, que en la mayoría de los casos, los compradores, en vez de pagar más de lo que valen en el mercado, compran en valores inferiores.

Otra actitud a felicitar es que se presenten tan sólo un centenar de lotes, no más, y que el remate se realice en una noche, mientras la exhibición sea durante seis días.

Este año, las compras de coleccionistas del exterior se ha multiplicado en Buenos Aires, y en algunos casos, lo que se exporta es 50% de lo vendido (esperemos que no se le apliquen retenciones). El pasado miércoles a la noche en Roldán, los uruguayos, franceses e italianos pujaban con ardor frente a treinta compradores locales y un centenar de curiosos que nunca faltan y que son los que consumen más champagne. Se lograron algunos récords, no sólo locales, sino también mundiales, como por ejemplo la pequeña (sólo 30x19 cm.) y delicada tinta y acuarela realizada por el recordado Roberto Aizenberg hace 40 años, que se vendió en 25.000 dólares. También se logró el segundo mayor precio internacional para la obra de uno de los más grandes escultores de América, el genial Gyula Kosice. Una característica obra de regulares medidas (92x92x52 cm.) alcanzó 70.000 dólares (agua incluida). Las obras de Kasuya Sakai se vendieron mejor aquí que hace unos días en Nueva York en 17.000 y

12.000 dólares. Se vendió 90% de lo ofrecido y en algunos casos se cuadruplicó la estimación, como con un pequeño Ernesto Deira de 1962 que se pagó

15.000 dólares. Curiosamente una de las obras más bellas que había en arteBA era de este recordado abogado y pintor;por ella se pedían correctos-48.000 dólares, en razón de su tamaño y excelente calidad, y nadie la compró. Con alegría vemos que hay buena demanda para las obras del arquitecto y artista Clorindo Testa. En varios remates sus obras se venden en buenos valores y duplican sus bases. Un acrílico de hace cuatro años fue vendido en

8.400 dólares. Como siempre, fueron bien pujadas las obras del ecológico Nicolás García Uriburu; unas cascadas de 70x50 cm. alcanzaron los

12.000 dólares. Luego de los más de 300.000 dólares pagados en Nueva York, nada sorprende en las buenas ventas del cinético mendocino Julio Le Parc: sus obras duplicaron las bases. Es un placer ver que se está reconociendo y valorizando la obra de Ary Brizzi, uno de nuestros mayores artistas. No solamente se vende muy bien y en grandes precios en Manhattan sino que, en Buenos Aires, sus obras triplican sus estimaciones. Uno de los artistas promocionados por la recordada Ruth Benzacar es Jorge Marchi. Una pequeña obra en papel superó los 11.000 dólares, sobrepasando las estimacionesmás optimistas. Ese gran maestro que es Ferruccio Polacco vio también duplicada su base al venderse en 5.000 dólares una escultura en hierro. Además se vendieron en 1.800 dólares. fotografías realizadas por Marcos López y Juan Doffo, con una tirada de 5 a 6 copias. Toda una novedad esta técnica en nuestros remates porteños.

Una lindísima y sutil obra plena de color, realizada hace dos años por Sonia Decker, triplicó su base y fue ardorosamentepujada con varias manos en alto.

En agosto se realizará la próxima subasta de arte moderno y contemporáneo en esta casa que tiene su sede en el emblemático edificio Estrougamou de la calle Juncal; no dudamos de que será otro éxito de ventas, y con nuevos récords. Algunos se están dando cuenta de que nuestro arte está muy barato y si los beneficiados son los artistas vivos, nuestra alegría es doble.

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