De hecho, la historia es mínima: en su último día de trabajo, un agente muy importante debe trabajar desde adentro y sin ayuda para liberar a un antiguo discípulo capturado por el gobierno chino. El gobierno estadounidense no puede ni quiere reconocer a su hombre como propio, y el trabajo del protagonista es mover hilos averiguando datos y distorsionando órdenes para salvar a su camarada.
A mitad de la película esto dejó de ser interesante, y el desenlace es realmente leve. Sin embargo lo que salva la película es todo el desarrollo de la relación entre ambos espías, a través de largos raccontos que comienzan en Vietnam, pasan por Europa del Este antes de la glasnot y culminan en Medio Oriente. Cada uno de estas historias dentro de la película muestran cosas que Hollywood en general prefiere evitar. Si hay que hablar de una batalla perdida, en general nadie quiere hacerlo mostrando que se perdió a base se homicidios a sangre fría. En cambio, uno de esos viejos films de espías británicos con aquel
Lo mejor es el largo segmento libanés: la interacción del gobierno norteamericano con grupos terroristas impresentables y difícilmente controlables nunca se mostró así, y evidentemente tiene una actualidad especial en estos tiempos. Además, el suspenso que ofrece esta última mitad ofrece momentos temibles. Su intensidad se disfruta, e incluso llega a hacer funcionar con mucha eficacia la química entre
Pudiendo hacer algo tan contundente como eso, es una pena que tanto talento involucrado haya tenido que sobreponerse a la anodina trama que justifica todo lo que vale la pena en
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