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7 de octubre 2008 - 00:00

Elizabeth Vidal elevó triste temporada lírica

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Con un repertorio de arias de óperas famosas y otras no tan conocidas, la soprano francesa jerarquizó la alicaída temporada musical, una iniciativa de la Fundación Teatro Colón que merecía mayor promoción.
Elizabeth Vidal en Buenos Aires. Con Susana Cardonnet en piano. Obras de autores franceses. (Teatro del Globo.)

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Un recital lírico a beneficio de la Fundación Teatro Colón trajo a Buenos Aires a la afamada soprano ligera, de coloratura, Elizabeth Vidal. Con el auspicio de la Embajada de Francia la cantante ofreció un programa titulado «Les trésors de l'opéra francaise», en el que exhibió sus indiscutibles condiciones musicales y técnicas para un repertorio de arias de algunas obras famosas y otras no tanto, que ella hizo conocer de la mejor forma.

Más de veinte años en la lírica francesa avalan su calidad. Su registro agudo llega con facilidad asombrosa a las notas más extremas y sus sobreagudos, (en ocasiones algo estridentes y con alguna impureza), impresionan vivamente a quien la escucha. A un timbre agraciado, un fraseo refinado y expresivo junto a una genuina musicalidad, Vidal suma una gran empatía con el espectador. Además esta soprano de límpida coloratura posee buenas condiciones histriónicas.

Fragmentos de «Mignon» y «Hamlet», de Ambroise Thomas (arias de Philine y de Ophélie); de «La Perle du Brasil», de Felicien David (aria de Lora); de «Manon», de Jules Massenet y de « Parysatis», de Camille Saint-Saens integraron un repertorio, que tuvo sus mejores momentos en el «Air des clochettes» de «Lakmé» de Leo Delibes, y el aria de Olympia de «Los Cuentos de de Hoffmann», de Jacques Offenbach. La primera, con sus endiabladas coloraturas imitativas, y la segunda, plena de un «charme» que Vidal supo corresponder, además de actuarla como corresponde en la puesta de la ópera fantástica de Offenbach.

Acompañada por la siempre atenta musicalidad de Susana Cardonnet en piano (que dejó en dos oportunidades para darle cuerda a la muñeca Olympia, participando de alguna manera de la puesta en escena), la cantante francesa terminó su recital con un bis: la meditación de «Thais» (vocalizada), otra instancia valiosa de su canto sutil.

En esta temporada alicaída y sin recursos oficiales para el Teatro Colón, un recital como el que protagonizó Elizabeth Vidal es un mérito de la Fundación Teatro Colón, sin duda, aunque el esfuerzo merecía una mayor promoción.

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