Pero el país no sólo ha producido seres mediocres, y aquellos que han sido ejemplo de desinterés y patriotismo verdadero estarán ausentes de la historia que el cómico narra. A la bronca deben agregarse la nostalgia y la pena. Como encarna la voz de muchos en este momento y se hace eco de una protesta que estalló en el cacerolazo espontáneo que reflejó un unánime repudio, al que el cómico se une desde la escena, el favor del espectador está garantizado.
El cómico no deja títere con cabeza y hace pública la conducta escandalosa de personajes a los que el repudio ya ha alcanzado.
Dejá tu comentario