Maricel Alvarez
supera el
desafío de
monologar sin
interrupción
durante casi
dos horas en
otro
experimento
teatral de
Emilio García-
Wehbi, esta
vez sobre
textos (en
realidad,
opiniones
personales) de
la Premio
Nobel Elfriede
Jelinek.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Es sabido que la escritora austríaca detesta el teatro «de diálogos». Su monólogo incluye imágenes poéticas, citas filosóficas y el lenguaje, mucho más prosaico, de la publicidad. Entre otras cosas, la protagonista intenta venderle al público un misil Tomahawk con una sonrisa de oreja a oreja. Lo notable es que sus palabras resultan mucho más elocuentes que las imágenes televisivas que acompañan a la actriz.
A la hora de función uno se pregunta cuántos espectadores aguantarán hasta al final o si la actriz podrá soportar semejante esfuerzo. El texto tiene su gracia, pero cuesta mucho prestarle atención. Por otra parte, este tipo de experimentos son muy frecuentes en la producción de
Siempre interesado en forzar los límites de la relación público-actores- obra,
Dejá tu comentario