El marco
espectacular
de «Turandot
el miércoles
por la noche,
en el Auditorio
Nacional de
México.
México, DF - Los cien años del Colón ya no son de soledad. O sí. Al estreno anteanoche de «Turandot» en el Auditorio Nacional de México, un éxito que celebraron anoche los más de 200 artistas, técnicos y operadores del Teatro Colón que presentaron la ópera de Puccini, apareció sin aviso Gabriel García Márquez con sus enormes anteojotes, atildado para la ópera, con un elegante traje gris y sin guayabera. Sentado en uno de los palcos junto a Angeles Mastreta y el presidente de Conaculta, el máximo organismo de Cultura de México, Sergio Vela, el escritor que reside actualmente en el DF., dijo que le encanta la ópera, e interesado en conocer detalles de la gira argentina interrogó durante el largo primer entreacto al director artístico del teatro, Marcelo Lombardero.
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Por primera vez en los cien años del Teatro Colón se realizaba una gira internacional. Y fue memorable la noche porque el público que llenaba esa sala de dimensiones desmesuradas y que durante casi todo el primer acto se mantuvo distante, fue sensibilizándose poco a poco hasta demostrar al fin, sin reservas, su fascinación por el espectáculo.
Como en toda función legendaria que se precie, hubo imprevistos, como las peripecias de un telón de tul que en el tercer acto amenazó con desplomarse, y que el tenor mexicano José Luis Duval se las ingenió para atajar mientras cantaba su aria final.
Hubo un momento en que la respiración de toda la platea parecía haberse detenido, fenómeno que generó la voz de la soprano Paula Almerares que interpreta el papel de la fiel esclava Liú, que prefiere morir antes que traicionar a su amado. Hubo, también, instancias conmovedoras como los aplausos que el auditorio dedicó a Duval, que interpretó el papel heroico de Calaf, y que no había vuelto a pisar esa sala desde que cantó en un acto escolar.
En cuanto al aspecto social de la respresentación, vale la pena tener en cuenta la aclaración del director del teatro lírico Bellas Artes de México, José Arean, quien advirtió que el Auditorio tiene un público cautivo acostumbrado a ver espectáculos como Holiday on Ice o a escuchar cantantes como Luis Miguel, al que anoche se sumaron los habitués de la ópera. Ambos públicos disfrutaron de la espectacularidad y la adjetivación de la puesta de Oswald. Si las voces y las actuaciones del coro, las de Almerares, Duval, el bajo uruguayo Ariel Cazes (Timur) y Omar Carrión, Gabriel Centeno y Luis Ullan (los tres ministros, Ping, Pang, Pong), sedujeron al público, lo mismo ocurrió con la soprano estadounidense Cynthia Makris. La orquesta, dirigida por Stefan Lano, sonó en algunos pasajes como si fuera de cámara, a pesar -o gracias- a un gran trabajo de ecualización de Gabriel Anechina. Este estupendo debut tiene un significado especial para, Lombardero, quien ya presentó «El barbero de Sevilla» en coproducción con el teatro Bellas Artes de México, y el 2 de setiembre estrenará, también aquí, «Diálogo de Carmelitas», con utilería, vestuario y dos cantantes argentinas. Con el mismo fin, creó junto a sus pares del Sur del continente, OLA, Opera Latinoamérica, una asociación que propicia coproducciones e intercambios.
Leandro Iglesias, director general del Colón, también se refirió tras la función a OLA, y reveló que México y la Argentina preparan un espectáculo cultural con el que buscarán celebrar conjuntamente en 2010 el bicentenario del inicio de sus procesos de independencia: «Los festejos deberán incluir la discusión política y el significado de un movimiento de emancipación. Hay varios temas, pero no deberá dejarse de lado en algún punto la discusión política: la obra con la cual tal vez se inauguren las temporadas creo que deberá tener algún contenido relacionado con lo que ha significado este movimiento de emancipación y revolucionario».
Sobre éstos y otros temas, como las ventajas competitivas que posee el Colón en los aspectos técnicos y en la producción de vestuarios y escenarios, Iglesias y Lombardero hablaban pasada la medianoche con el representante español José Velazco, impulsor de la gestión «Turandot» (y de varios títulos que están en agenda), con los exhaustos directores de sonido. Eso sí: frente a unos suculentos tallarines. La marcha de esta gira incluye tres funciones más, durante tres noches seguidas.
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