Por ejemplo, busca al marido en su trabajo para reprocharle algo, pero de pronto se distrae con un barquito, y se embarca, sin advertir la perplejidad de los hijos y la rabia del marido, porque ella quiere salir de paseo con unos franceses que ni conoce, encima a la vista de todo un pueblo siciliano. Para los seguidores de la actriz, esta escena es un deleite. Para la familia del personaje, una tortura. Así es como la quieren internar en algún loquero.
Libre actualización de viejos mitos mediterráneos,
En comparación, nuestra protagonista es una loca tranquila, apenas un tanto rayada con sus expansiones, sus reclamos inoportunos, y sus expresiones meridionales de cariño materno, apenas un tantito cercanas a la obscenidad. Será su hijo preadolescente, quien la proteja del pueblo y termine fomentando una leyenda. Y son los espectadores afectos a la psicología, quienes mejor pueden disfrutar de esta obra falsamente realista, bien dirigida, y bien incómoda, rara mezcla de
Dejá tu comentario