No pasa nada extraordinario, nada novelesco, no hay drama ni mayor romance, y sin embargo uno se termina emocionando un poco con lo que les pasa. Porque la historia es chica, pero trae resonancias. Es sencilla, pero también honda. Y es muy simple, como un fragmento de vida, pero es precisamente así, como la vida.
Y en lo formal es apacible, sentida, tiene lindos diálogos, está muy bien actuada, y muy bien hecha, sin estridencias ni golpes de efecto. Es decir, tiene el estilo que pedía la historia, que más convenía a sus personajes, y que el público agradece. Vale la pena verla. A resaltar, los nombres de
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