El thriller de y
para
adolescentes
«La última
víctima» tiene un
gran preciosismo
visual, pero la
trama no genera
suspenso ni
logra asustar.
«La última víctima» (Cry Wolf», EE.UU., 2006, habl. en inglés) Dir.: J. Wadlow. Int.: J. Bon Jovi, J. Morris, L.
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No hay mucho que decir sobre este thriller adolescente que querría ser como «Scream», pero no sólo no lo logra sino que, además, es bastante aburrido. Hay una puesta en escena muy elaborada y una fotografia extraordinaria al servicio de casi nada, ya que ni del argumento ni de las actuaciones surge algo para destacar.
La trama tiene que ver con una muerte misteriosa y unos estudiantes traviesos que a partir de ese suceso crean una cadena de mails mintiendo acerca de la amenaza de un asesino serial de su invención. Luego, se van sucediendo crímenes verdaderos, lamentablemente sin generar tensión ni suspenso ni escenas dignas de asustar dignamente a ningún fan del terror.
Lo llamativo es lo artificioso y profesional de la estética, el cuidado con todo lo relativo a la realización, y muy especialmente la dirección de fotografía de Romeo Tirone, que utiliza recursos de todo tipo para volver más atractivas las escenas, incluyendo un rango de colores pocas veces visto en el cine reciente de cualquier género. El montaje, en cambio, es directamente amateur, e impide que este preciosismo visual mejore demasiado el resultado general de un producto olvidable.
Bon Jovi no hace mucho tiempo hizo un muy buen trabajo a bordo de un submarino nazi, pero aquí tiene tan pocas posibilidades como el resto de un elenco que ni siquiera muere con estilo.
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