Enio Iommi: «Basta de premios, basta de artistas bebés que
hacen tonterías, basta de pensar sólo en el mercado», dice
a sus casi 80 años, mientras dicta una clase magistral.
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El recorrido es breve pero alcanza para conocer y, sobre todo, reconocer una estética inconfundible, que quedará con seguridad grabada en el ojo del espectador. Esta exposición ofrece un plus invalorable: el contacto casi cotidiano con el artista, que se aquerenció en la Universidad.
En 1947 comenzó a utilizar vidrio y materiales descartables, luego, adoquines, trapos, plásticos, y aún así ha mantenido a través de los años la armonía de las formas y las líneas aerodinámicas características de las obras que consolidaron su fama. Pese a la diversidad, la exposición torna evidente la fidelidad del artista con materiales que se reiteran a través de los años, como el mármol, los metales plateados y los adoquines, al igual que -con escasas excepciones- el respeto a la abstracción.
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