El periodista Bernardo Neustadt, única figura notoria en el sepelio de Fernando Siro, hizo llegar ayer a este diario esta entristecida carta. También se conoció ayer un proyecto del diputado Esteban Bullrich (PRO) para repudiar la actitud de la Asociación de Actores.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Fernando Siro era un actor de cine, de televisión y de teatro. Mas de 40 años de oficio. Hace unas horas, «sus ojos se cerraron». Sitio para velar su último sueño: el Panteón de Actores. Al llegar el ataúd, le comunicaron a Elena Cruz que la Asociación Argentina de Actores prohibía que su cadáver descansara para siempre en el pedazo de tierra que le correspondía.
El odio mas allá de la vida. El rencor hasta el final. «Ni el polvo de tus huesos los actores tendrán». ¿Serán todos los actores? ¿La discriminación esta autorizada en la Argentina? ¿El racismo hacia un cadáver es garantismo? ¿Los actores son caníbales? Así persiguieron a Eva Perón, a Juana Larrauri, a Hugo del Carril, a Libertad Lamarque, a Malisa Zini, a Osvaldo Pugliese, a Mercedes Sosa y Fanny Navarro.
La tumba fue expulsada del Panteón de Actores de la Chacarita. El actor o los actores no perdonan. ¿Son profetas del odio? como diría Arturo Jauretche. ¿Qué pensarán Norma Aleandro, Alfredo Alcón, China Zorrilla, Pepe Soriano, Héctor Alterio, de la despiadada decisión de su sindicato? ¿Hablarán? ¿Serán indiferentes? Dios, ¿lo dejará entrar? Eso es lo que importa. Tengo una «sospecha razonable» que sí.
Bernardo Neustadt
P.D.: ¿No hay actores o actrices que no permitan esta revancha racista? El tango fue desmentido: «El tiro del odio final salió».