La cantante y actriz norteamericana Madonna dio ayer su primer recital en Moscú, en el que incluyó la controvertida escena de la cruz y de la corona de espinas, motivo de escándalo de sus "Confessions Tour" y sobre lo cual había sido advertida por la iglesia ortodoxa rusa.
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La "diva del pop", quien en la capital rusa concluyó su gira europea, se exhibió en el estadio de Luzhniki, principal escenario de los Juegos Olímpicos de 1980, ante más de 50 mil espectadores que pagaron entre 45 y 295 euros la entrada.
Madonna, llegó al escenario sobre una enorme esfera transparente que cayó desde la altura.
Luego se cambió de ropa colocándose una suerte de túnica y subió sobre la cruz llevando sobre la cabeza una corona de espinas.
El espectáculo fue todo un éxito y para garantizar el orden se recurrió a 7 mil policías. A causa del contenido "blasfemo" del show, la iglesia ortodoxa rusa se movilizó tiempo atrás contra la cantante invitando a los fieles a boicotear el concierto.