Lo cierto es que los stands se fueron llenando de a poco, mayormente con la solidaridad de sus colegas madrileños, entre ellos, De este modo, con el corazón en la boca y un operativo relámpago, se consiguieron llenar las paredes vacías. Si bien todos decidieron poner al mal tiempo buena cara, se debe tener en cuenta que para una galería argentina los gastos del stand, hotel y traslados para participar de la feria rondan los 50.000 dólares. Razón de más para pla-near concienzudamente qué artistas y qué obras se exhiben, decisión que nunca es fruto de la improvisación como en este caso. Las obras seleccionadas -según asegura la compañía de aviación-recién llegarán luego del venissage, cuando los peces gordos del coleccionismo internacional se hayan retirado.
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