7 de marzo 2006 - 00:00
Muestra londinense tras el enigma de Shakespeare
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Pese a ser el británico más célebre,
William Shakespeare sigue siendo un
misterio que el Museo del Retrato de
Londres intenta develar con la muestra
«Buscando a Shakespeare».
«Es simbólico que el primer retrato que recibimos no fue el de un aristócrata: fue el de Shakespeare», subrayó Nairne.
Sin embargo, aunque hay otros famosos retratos del dramaturgo que han sido descalificados, «es muy probable» que el «Retrato Chandos» sea verídico, opinó la curadora. Primero, porque Shakespeare tuvo mucho éxito y ganó lo suficiente como para poder comprarse una hermosa residencia en Stratford. «O sea que habría podido encargar un retrato, como hicieron otros escritores de su época», señaló. «Además, la imagen era considerada auténtica incluso durante la vida del dramaturgo», observó Cooper, señalando que, con vistas a esta exhibición, muchos expertos examinaron cuidadosamente la pintura, además de los otros cuatro más famosos retratos de Shakespeare, que figuran en la muestra. «Todos ellos, en un momento u otro, han sido considerados imágenes de Shakespeare», indicó Cooper.
Entre ellos figuran el «Retrato Sanders», proveniente de Canadá y que nunca antes fue visto en Gran Bretaña, y el «Retrato Flower», que tiene inscripto el año 1609 y que fue nombrado así en honor de Sir Desmond Flower, que donó la pieza al grupo teatral Compañía Real de Shakespeare.
«Algunos creían que se trataba de un retrato ejecutado en los tiempos de Shakespeare, pero recientemente se comprobó que el cuadro no era isabelino como muchos pensaban, sino del siglo XIX», indicó Cooper.
También figura la efigie en mármol erigida en 1620, al parecer aceptada por su familia, que está en la iglesia de Stratford donde está sepultado Shakespeare.
Otra imagen de Shakespeare, conocida como el grabado Droeshout, apareció con la primera edición en folio de las obras del dramaturgo, en 1623, una de las principales joyas de esta exhibición.
La exhibición incluye además retratos de otros escritores y poetas de la época, así como manuscritos, vestuario teatral y una maqueta del teatro Globo, fundado en Londres por el dramaturgo y algunos de sus colegas.


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