Con este último se dedicó a recuperar películas viejas y salvar otras de la destrucción, creando el embrión de lo que posteriormente sería la Cinemateca Italiana de Milán. En esta misma época participó en la fundación de «Corrente», un periódico que se convirtió en el principal punto de referencia de la cultura italiana antifascista de finales de los años treinta, y colaboró en el semanario
Tras la guerra, el cine de
La primera película que llevó su huella reconocible fue
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