11 de junio 2007 - 00:00

Music hall a la francesa con la firma Marilú Marini

Marilú Marini: «Cuando lo mató el sida, Lagarce era muyjoven. Su escritura es de gran calidad, pero como siempreocurre con el arte contemporáneo, el público recién lo estádescubriendo ahora».
Marilú Marini: «Cuando lo mató el sida, Lagarce era muy joven. Su escritura es de gran calidad, pero como siempre ocurre con el arte contemporáneo, el público recién lo está descubriendo ahora».
Recién llegada de Francia, donde reside desde hace más de treinta años, Marilú Marini es una de las figuras convocadas para participar de la Semana Jean Luc Lagarce, que se desarrollará a partir de hoy y hasta el 17 de junio en distintas salas de Buenos Aires. Este homenaje al dramaturgo francés fallecido en 1995, víctima del sida fue organizada por el director teatral Rubén Szuchmacher y El Kafka Espacio Teatral (Lambaré 866) con el apoyo de la Embajada de Francia y la Alianza Francesa de Buenos Aires.

Marini debutará esta noche a las 20 en el Maipo con la obra «Music hall», un semimontado dirigido por Alfredo Arias y coprotagonizado por Enrique Pinti y Daniel Fanego.

Mañana a las 18 Marini hará una lectura en francés de la misma obra junto a Alfredo Arias. El resto de la semana se darán a conocer los títulos más destacados de este autor a través de distintas puestas dirigidas por Cristian Drut, Lorena Vega, Laurent Berger y por Szuchmacher. Entre las actividades anunciadas se incluyen proyecciones, mesas redondas y presentaciones de libros.

Una vez terminado el ciclo, la intérprete de «Los días felices» -obra que en Buenos Aires se vio en francés y en español- se abocará a los ensayos de «Incrustaciones» de Chantal Thomas que subirá el próximo 7 de julio en el teatro Presidente Alvear. Dialogamos con ella.

Marilú Marini: «Cuando lo mató el sida, Lagarce era muy joven. Su escritura es de gran calidad, pero como siempre ocurre con el arte contemporáneo, el público recién lo está descubriendo ahora».

Periodista: ¿Tan famoso es Lagarce en Francia?

Marilú Marini: Yo no lo conocí personalmente porque nuestros caminos no se cruzaron, pero era muy famoso en el ambiente teatral. Era un autor que entusiasmada e intrigaba a los amantes del teatro, y en este momento es uno de los más representados. Este año hubiera cumplido 50. Era muy joven cuando murió. Su escritura es de gran calidad, pero como siempre ocurre con el arte contemporáneo, el público recién lo está descubriendo ahora.

P.: ¿El tema del sida está presente en su obra?

M.M.: Sí, y lo que es interesantepara mí es que su tratamiento de la enfermedad no es sentimental ni tiene patetismo. Al contrario, transmite una gran vitalidad. No espera que el espectador se apiade sino que lo hace participar generosamente del proceso que él está viviendo, y de cómo la enfermedad lo va poniendo en una situación distinta frente a sus pares y frente a lo social. Todo está escrito con una gran elegancia de alma y una especie de ironía distanciada. No es un autor revulsivo.

P.: ¿Qué se puede anticipar de «Music hall»?

M.M.: Son tres cómicos, perpetuamente en gira, que se ven enfrentados a situaciones cada
vez más adversas. Tienen muchos problemas y hay varias discrepancias entre ellos, pero en cuanto empieza el show, se embarcan con la pasión de siempre. En la primera función participarán varias estrellas del music hall: María Concepción César, Alejandra Radano, Sandra Guida, la Marcova, Jean François Casanovas, Zulma Faiad. Y el martes, vamos a hacer la lectura acompañados por la coreografia de Ana María Stekelman y tres de sus bailarines.

P.: ¿Nunca sintió la tentación de volver a Buenos Aires?

M.M.: No. Yo me fui a Francia a fines de 1975 y vengo una o dos veces por año, ya sea por trabajo o a visitar a mis amigos y a mi familia. Tengo una historia muy fuerte con la cultura francesa y con los vínculos que hice allá. Para mí es una gran suerte poder ir y venir de París a Buenos Aires.

P.: ¿En qué idioma se maneja a diario?

M.M.: Mi marido es rosarino, así que hablamos en español, pero a veces mezclando un poco de francés porque hay palabras que se expresan mejor en un idioma que otro. De París me conmueve la belleza de la ciudad en sí misma, la armonía que tiene desde un punto de vista urbano y arquitectónico. Además tengo la felicidad de vivir en un lugar privilegiado, al lado del jardín del Palais Royal, está ubicado en la rivera derecha del Sena. De ahí camino casi todos los días hasta el lado izquierdo, pasando por el Louvre y la Académie Française, es un paseo maravilloso. La zona donde vivo es más residencial que turística, pero ahora es un lugar muy frecuentado por gente que viene de Japón porque pusieron muchos restaurantes japoneses e incluso un par de almacenes.

P.: ¿Y lo que más extraña de Buenos Aires?

M.M.: Las plazas.

P.: ¿Sí? ¿Qué tienen de particular?

M.M.: Tienen muchos más árboles. Además, los árboles de Buenos Aires son una maravilla, tienen un gran esplendor. Hay árboles como de cuento de hadas. El ombú y el gomero de Recoleta, por ejemplo, parecen habitados por espíritus, gnomos, duendes y fantasmas. Con los árboles de Buenos Aires uno se imagina historias y hasta lugares donde quedarse a vivir.Por supuesto, también extraño algunos barrios.

P.: ¿Votó en estas elecciones?

M.M.: Como resido en el extranjero yo voto en la Embajada Argentina, en París, y sólo en las elecciones presidenciales.

P.: Pero siempre lo hace.

M.M.:
Por supuesto, mi marido y yo estamos muy al tanto de todo lo que ocurre en la Argentina.

Entrevista de Patricia Espinosa

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