Ni maldita ni bendita policía sino una policía real, humanizada, creíble, con sus corajes y sus miserias: un relato contundente y lúcido, no otra filípica demagógica. En ese sentido, por toda la maraña de prejuicios a la que se expone, es doblemente valiente que el cine «valiente».
La crónica de este niño solo es la de Zapa (un convincente
Es estupenda la escena de los disparos al aire durante la sórdida Navidad en la seccional, lo mismo que la del encuentro sexual dentro del auto entre Zapa y su profesora policial (
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