La exposición se abre con una gran cabeza contemplativa de Buda, procedente de Tailandia y realizada en hierro. La primera sala está dedicada a Japón. Allí se exhibe la figura sedente de un monje que lleva en su mano derecha el Hosso, atributo de auto-ridad tallada en madera, laqueada y dorada (siglo XVII). Del período Muromachi (1338-1573), una armadura de samurai. En una vitrina, máscara de guerrero del período Tokugawa (1615-1868), sables, estribos, y estampas de los maestros
Hacia la parte posterior de la sala que ocupa el subsuelo del Palacio Errázuriz se han dispuesto varias estelas de piedra de la India, tapices de los siglos XIX y XX y dos «saris» de la misma procedencia. Completan el conjunto instrumentos musicales de la India y de Corea, cerámica de Turquía y diversos objetos originarios del sudeste asiático. Además del propósito esclarecedor de la presente exposición,
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