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3 de octubre 2006 - 00:00

Original obra hermana a Bocca con Cassano

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Julio Bocca y Eleonora Cassano en la ecléctica y notable creación «Adiós, hermano cruel », sobre la película escándalo de los años 70.
«Adiós, hermano cruel». Ballet en dos actos (estreno mundial). Coreog.: A.M. Stekelman. Mús.: L. Vitale. Esc.: T. Egurza. Vest.: R. Schussheim. Luces: J.L. Fiorrucio. Ballet Argentino. Dir.: J. Bocca. Teatro Opera, hasta el 15 de octubre.

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Julio Bocca es el único artista argentino capaz, en esta etapa de su carrera, de convocar a un equipo de grandes realizadores de distintos rubros con el objetivo de crear una nueva obra coreográfica que lo tenga como protagonista, y además organizar junto a su staff de producción una temporada en la calle Corrientes.

Si bien su excelencia avala la empresa, no debe olvidarse que el espectáculo presentado por Bocca es un ballet extenso (dos actos con una duración aproximada de una hora cada uno), algo que si en los últimos tiempos es masivo se debe precisamente a su meta de cambiar las reglas del juego empresarial con respecto a la danza, máxime si ésta se hace fuera de los circuitos oficiales (el Colón, el Argentino de La Plata, el San Martín), apostando a un público amplio y heterogéneo, que vea sus realizaciones en un teatro como el Opera.

Para «Adiós, hermano cruel», versión bailada de aquella película de Giuseppe Patroni Griffi que escandalizó con nobles armas la década del 70, Bocca convocó a un eficaz grupo de diseñadores. La coreografía de Ana María Stekelman está en función del guión escrito por Elio Marchi en todo momento.

Con un lenguaje ecléctico, que va desde la danza moderna hasta la clásica de puntas, la obra tiene coherencia y belleza, tanto en su aspecto imaginativo como en la adecuación de distintos estilos (el expresionismo, el de Martha Graham, que la coreógrafa bebió en sus comienzos, y el academicismo). Los pas de deux de los protagonistas (Marco y Lucía, hermanos incestuosos), lo más logrado de la escritura coreográfica de Stekelman, fueron bailados brillantemente por Bocca y Eleonora Cassano con energía, rapidez de movimientos e intenso dramatismo.

Lucas Oliva, en el papel de Franco, también tuvo un desempeño significativo dentro de la obra, lo mismo que el disciplinado Ballet Argentino. Los aspectos plásticos de «Adiós, hermano cruel» son excelentes, tanto los vestuarios de Renata Schussheim, de aliento pasoliniano, la escenografía multimedia de Tito Egurza y las luces de gran relieve en la categorización espacial de José Luis Fiorruccio.

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